Paralelos NO – Paralelepípedo SI : SOLO CINISMO

Paralelos NO – Paralelepípedo SI : SOLO CINISMO

«El tiempo está enconoso», decía mi abuela cuando avecinaba una tempestad. Muchos son los conflictos desatados en el mundo en 2025; con excepción de Australia y los polos, se huele sangre. En América, así como la humedad anuncia la lluvia, el surrealismo del momento parece anunciar tempestad.

Una mezcla de movimientos ideológicos y criminales, devenida en narco-guerrillas y bandas de crimen internacional para generar terrorismo, se transforman en ejércitos para librar una guerra asimétrica, híbrida y cinética a lo largo del continente, con la ayuda de gobiernos y/o Estados secuestrados. Así, operando desde distintos espacios, son hoy uno solo. Esta amalgama, surgida por el gusto por el dinero y el poder, los ha aliado con rivales geoestratégicos de los Estados Unidos de Norteamérica y con grupos del terrorismo internacional islámico, convirtiéndose en vehículos ejecutores directos de ataques coordinados y sostenidos contra la nación norteamericana como parte del remesón o reacomodo que vive el mundo desde el COVID, acontecimiento que dejó al descubierto muchas debilidades en Occidente.

Las tensiones han brotado: la invasión de Rusia a Ucrania, el horroroso ataque de Irán a Israel el 7 de octubre de 2023 —a través de una de sus fuerzas títeres y periféricas, Hamás—, así como los juegos del gato y el ratón de China sobre Taiwán, crearon el piso necesario para encaminar un cambio de administración en los Estados Unidos de Norteamérica que tenga como prioridad la protección y defensa de su nación y del mundo libre. Esto obliga a su gobierno a enfrentar decididamente los distintos escenarios, entre ellos, y de manera prioritaria, a los carteles de la droga terroristas, definidos como enemigos y peligros manifiestos para la seguridad de la nación norteamericana.

El caso de Venezuela ha sido un tubo de ensayo para la toma del poder y el secuestro de una nación, que ha hecho realidad el sueño de Pablo Escobar: un Estado narco-criminal. Luego, una vez tomado el poder, apropiarse de sus riquezas mediante la corrupción de hombres de uniforme, opositores y líderes de la comunidad internacional se hizo fácil. Solo el pueblo llano mantiene una posición firme de resistencia, desnudando al tirano de turno y dejando ver el sistema que opera detrás del dictador. Éste pretende, con vecinos aliados, crear sobre el territorio soñado de la Gran Colombia un Estado terrorista, comenzando con una zona binacional bajo control terrorista. El potencial de amenaza que esto dibuja contra la seguridad del hemisferio, y de los Estados Unidos de Norteamérica en particular, es inmenso, haciendo la necesidad de neutralizar esta amenaza una obligación inmediata.

Agotados los eventos políticos y desnudada la criminalidad, el mundo ha podido constatar la existencia de un Estado de terror, regido por una «cúpula de soles» que brinda unidad a la amenaza. De allí que la justicia del país del norte emita órdenes de captura contra los enemigos que representan un peligro terrorista manifiesto para su seguridad, sincronizándose con la decisión política de ese gobierno, que ha enviado una fuerza de tarea en cumplimiento de la orden judicial. Dicha fuerza se posiciona en estos momentos al norte de las costas venezolanas.

Maduro ha dado respuesta en un discurso el pasado 22 de agosto en el «Palacio Legislativo», sugiriendo su renuncia al citar la carta de Cipriano Castro ante el bloqueo naval de Inglaterra, Alemania e Italia a los puertos venezolanos, cuyo objetivo era cobrar las deudas que se resistía a pagar el dictador de turno.

 Con la lectura de la carta referida, alega la existencia de circunstancias paralelas, pero que con más exactitud reflejan un paralelepípedo, pues las circunstancias pueden parecerse, pero son opuestas. Veamos: ambos son dictadores, pero aquello fue desde la política y esto desde el crimen; aquel, desde un Estado soberano, y este, desde una soberanía usurpada; aquel dijo que dejaba atrás los odios para avanzar unidos, mientras que este manifestó su disposición a dejar los odios (aunque sigue lleno de ellos) con la condición de que se le permita una salida, después de que se retire la fuerza naval de las costas venezolanas. Ambos reconocieron tener presos políticos: aquel los liberó de inmediato; este ofreció liberarlos y devolver derechos y propiedades (previamente saqueadas).

Al hacer uso de la fecha de esa carta, el 9 de diciembre —fecha de la Batalla de Ayacucho, en la cual, si bien terminó el dominio español en América, el armisticio alcanzado les garantizó una salida en paz, con dineros, tesoros obtenidos bajo su dominio y el pago de todos los gastos de traslado del ejército español a su tierra madre—, este criminal pretende saquear en su último acto. Pretende un retiro tranquilo con lo saqueado y acumulado durante estos años, mostrando un cinismo cruel ante el sufrimiento y padecimiento de los venezolanos, lo que deja clara su naturaleza criminal. Solo bandidos de igual calaña se juntan para defenderse; tal vez a eso obedece la propuesta de la zona binacional y un solo ejército sobre un territorio dominado por el narcotráfico.

Amanecerá y veremos volar a las guacamayas en libertad.

@PeterPaezMonzon

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