
No tiene dueño el canto de la brisa,
ni puede atarse el vuelo de la risa.
La libertad no pide explicación.
nace en el pecho y vibra en el corazón.
No vive en muros ni en rejas doradas,
si se esconde a veces y nunca es encarcelada.
Es una llama suave pero eterna,
que arde en silencio cuando el alma enferma.
No es un permiso, ni una concesión,
es el latido propio de la acción.
Camina descalza, sin mapas, sin prisa,
pero jamás olvida su sonrisa.
Es voz sin miedo, es paso sin mandato,
es luz que rompe todo lo ingrato.
Y aunque la quieran callar con dolor,
renace siempre con más ardor.
Ser libre es ser, sin máscara ni dueño,
vivir el hoy, sin cadenas del sueño.
Y en cada acto que no pide perdón,
la libertad se alza como canción.