La Verdad y la Responsabilidad como solución

La Verdad y la Responsabilidad como solución

Carvajal 80. Tempestad. Colección Privada

El hombre posmoderno se engaña desde el constructivismo social, deconstruye verdades para redefinir la realidad persiguiendo generar una cultura acomodaticia a sus angustias sociales, y así, resolver en el engaño, es una visión de “progresismo” que trastoca la vida en Occidente bajo un imperativo de tolerancia multicultural que pretende construir una nueva moral sin obligaciones ni sustento humano, otorgando y protegiendo solo derechos al hombre, lo que conlleva a la decadencia de la condición humana, generando en el hombre conductas despreciables y la pérdida del coraje para defender su modo de vida, incluso a percibir la cultura del terrorismo como normalidad, de allí que hoy observamos una ciudadanía y liderazgos confusos sin expresión fuerte, firme y  coherente ante la realidad, podemos en consecuencia definir que la víctima es la verdad.

Esta misma percepcion impera en la comunidad internacional que luce agotada, débil y sin ideas ante el régimen criminal venezolano, una comunidad temerosa que jugó al gradualismo democrático, engañándose para legitimar y satisfacer sus negocios e intereses, pero, hoy, pasado el proceso electoral del 28 julio que develó el triunfo abrumador de la oposición con evidencia probatoria de sus resultados a través de la compilación de más del 83% de las actas, esa verdad ha quedado expuesta acorralando a líderes de paises amigos y/o enemigos, más aun frente a las notoria conducta genocida expuesta previamente por el régimen al amenazar ganar por las malas con un baño de sangre si perdía, lo cual ha cumplido en un esfuerzo calculado de imponer su realidad. La verdad de nuevo es la víctima.

El debate es sobre la verdad y la falsedad, es sobre ¿qué es realidad?, es sobre el futuro de la convivencia humana, es sobre la confrontación del bien y del mal, aun cuando todo transite atreves del concepto de democracia más allá del ejercicio del voto y la voluntad  popular; ante la degradación, engaño y confusión del liderazgo de los paises, surgen grupos de paises que fundamenta el concepto de democracia en el poder de las armas, y el uso de la tecnología como medio de precisión y difusión del miedo y de la persecución con fines de control social, imprimiendo de esa manera legalidad a su autoridad para definir como soberano a quien tiene la capacidad y fuerza para imponer su realidad. La verdad siempre es la víctima.

Pero, ¿por qué toma fuerza está postura?, una respuesta está en la debilidad de la formación del liderazgo de las elites, quienes dejaron de lado la filosofía y ética del servicio para fundamentar la toma decisiones políticas que brinden armonía a la convivencia humana, por logaritmos del me gusta que multiplica seguidores, emprendimientos y/o negocios, de esta manera perdieron la voluntad de buscar la belleza y lo sublime para dar paso a la vulgaridad y decadencia extraviando el sentido de la política. El desconocimiento de obligaciones al lado de los derechos deviene en irresponsabilidad, lo que conlleva decadencia, dejadez y debilidad humana.

Ante el choque de estas realidades existentes, por un lado la fundada en la verdad, por el otro, la construida sobre la falsedad, brota la necesidad de tomar decisiones que afectaran el futuro de Venezuela, del continente y del mundo, la realidad que prevalezca definirá los caminos de la convivencia para todos, encrucijadas parecidas ha vivido antes la humanidad, así, el proceso de surgimiento de la Alemania Nazi confrontó a Europa en el dilema, momento en el cual la cobardía, el miedo y la niebla permitieron a aquella comunidad internacional mirar para otro lado, y, todos ganaron un conflicto mundial; aquí el dilema es el mismo, la pregunta: ¿hemos aprendido algo como humanidad?  ¿Actuará la comunidad internacional sobre la realidad fundada en la verdad? o, permitirá dejar instalar una realidad sobre la fuerza de las armas pese a la mentira de la convivencia y la conformación de bloques que traerán la guerra.

En lo interno, el liderazgo venezolano tiene el mismo dilema sin poder esconderse: fracasa sin asumir responsabilidades escudándose en no poseer armas y ya haber luchado (lo que es falso), o confronta desde su liderazgo construyendo y ejerciendo fuerza hasta el final. No es fácil la conducta a seguir, mucho más cuando la inacción o la acción sin sentido estratégico no son opciones, son conductas que han fracasado en el pasado hundiendo liderazgos que han otorgado nuevo tiempo y oportunidades al mal.

El liderazgo solo puede triunfar, para ello es imperativo que asuma riesgos y la responsabilidad de diseñar y guiar la lucha, ha ganado mucho en el camino, hoy María Corina reúne en ella la unidad de los venezolanos, a todos ellos debe apelar para confrontar al régimen desde las pocas instituciones que aún existen, llámense universidades, sindicatos, gremios, asociaciones o como se llamen, todos son necesarios y todos deben accionar al unísono bajo la dirección de un liderazgo fuerte, firme, claro y preciso con el coraje necesario para actuar y mostrar al mundo que el venezolano dejará su vida para ganar el derecho a elegir que comer, pensar, estudiar, a elegir su modo de vivir, rechazando que otros lo hagan por él.

Ante esto, la comunidad internacional tendrá que asumir su obligación de responsabilidad de protección de los pueblos, o esperar su torneo como alimento del mal.

@PeterPaezMonzon

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