Hasta hace unos años esto era únicamente la letra de un popular villancico venezolano.
Hoy, sin embargo, tiene otro significado.
“El que se coma la luz [el que se pase]… Tun tun. No seas llorón, vas pa’ Tocorón [una cárcel]”, dijo este lunes el presidente, Nicolás Maduro, en referencia a la “Operación Tun Tun”, nombre dado por el oficialismo a la dura respuesta de arrestos masivos a manifestantes y opositores tras las elecciones del 28 de julio.
“Es una operación no formal que supone una escalada represiva en Venezuela”, la define en diálogo con BBC Mundo Gonzalo Himiob, de la ONG Foro Penal, que defiende los derechos de personas detenidas arbitrariamente.
Venezuela vive un nuevo conflicto político tras las elecciones presidenciales. El Consejo Nacional Electoral (CNE), compuesto por una mayoría de miembros próximos al oficialismo, proclamó a Maduro ganador con el 51,2% de los votos, por delante de su principal rival, el opositor Edmundo González.
Pero el CNE no hizo públicas las actas que avalen estos resultados. Lo justifican en un supuesto hackeo informático.
A su vez, la oposición, encabezada por González y María Corina Machado, anunció que sus testigos lograron recolectar el 83,5% de las actas. Los datos de esas actas, publicadas en una web, muestran que González gana con el 67% de los votos.
El triunfo opositor supondría la derrota del chavismo, que lleva 25 años en el poder y que desde 2013 representa Maduro.
Diversos países, encabezados por Estados Unidos, consideran a González ganador de acuerdo a las evidencias, mientras que otros, incluidos Brasil, México y Colombia, reclaman transparencia y que el CNE publique las actas.
Maduro trasladó ahora el asunto electoral al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), siempre cercano a los postulados oficialistas y no reconocido por la oposición para dirimir ninguna disputa sobre los resultados de los comicios.
Como consecuencia de la disputa, el lunes 29 de julio, el día después de las elecciones, en los barrios populares se empezó a cacerolear y a protestar por los resultados oficiales que dan el triunfo a Maduro.
Y a la vez empezaron detenciones masivas que familiares y organizaciones locales e internacionales califican como arbitrarias.
Y con ellas, un clima de miedo pocas veces visto antes en Venezuela y que ha llevado a la gente a no publicar en redes sociales, borrar sus chats, no llevar su teléfono encima, no salir de casa, refugiarse en el domicilio de otras personas e incluso, como pasa en buena parte de esta nota, hablar solo bajo anonimato.