Occidente un Dilema.

Occidente un Dilema.

Anastasiia es escritora, sube despreocupada el cuello de su abrigo sobre la bufanda, busca calor, este invierno ha sido más frio que el anterior, tal vez sea solo una sensación, la pandemia china obligó a todos el pasado invierno al resguardo en las casas, hoy, camina en el parque de un punto a otro mientras vigila los juegos de Olga y Oleksly de cinco y siete años, su ciudad es un lugar apacible, en ella moran más de 300.000 almas, un espacio de confort, recogimiento y encuentro, es también hogar, tranquilidad, es la tierra que permite pensar, construir, edificar, donde las cosas toman significado, es más que un espacio, es la tierra que da calor y sentido a un pueblo, a sus hombres, a cada individuo, es paz, es futuro.

En el Donbas hace ocho años se libra una guerra entre Ucrania y Rusia, ésta usa milicias sin insignias de extranjeros y nacionales, su objeto es territorio, ya lo hizo con la península de Crimea bajo la mirada indiferente de la comunidad internacional, el derecho internacional perdió su sentido, parece solo servir a políticos, ONG´s y organismos internacionales de negocios, genera divisas; Crimea demostró una vez más, que los estados no son soberanos, el mundo parlotea de un derecho internacional pero sucumbe ante el miedo, la soberanía es proporcional hoy a la posesión de armas nucleares.

Ahora Anastasiia mira al cielo, todos miran al cielo, un silbido crece, la tierra estalla repartiendo furia en cemento, hierro, metralla y un calor que incinera todo lo que abraza acompañado por un huracán que destruye lo que alcanza, las casas y edificios pierden sus rostros, ventanas y puertas son arrancadas con odio, vuelan lejos en un instante; Anastasiia siente un solo dolor, pero todo su cuerpo duele, ha perdido un instante, luego levanta la vista, la humareda crece despidiendo olor a tierra, hierro, pólvora, acido, carne, sangre, es olor de muerte, un silencio helado, una eternidad, comienza a escuchar susurros y lamentos, sus hijos no están, aparecen zapatos, trozos de cuerpos sin distinción, eran bebes, niños, jóvenes, ancianos, hombres, mujeres, nada ha importado, es solo humanidad destrozada, lanzada a veredas y parques, las explosiones son muchas, distribuyen de manera aleatoria su mensaje de muerte y destrucción. Anastasiia ya no tiene sueños, solo dolor y la bufanda en su mano, no sabe por qué. ¿Es la Guerra?

Pero, porque, ¿Qué construye la guerra? destruye, asesina, termina sueños, vidas, rompe el significado de las cosas, de los espacios, de los hogares, todo deja de ser morada, no hay confort, no existe recogimiento, nada es seguro, se dispersan los hombres, se dividen las familias, se asesina sin miedo al castigo, se premia; borra y  trastoca vida, en Ucrania 40 millones de vidas han sido reseteadas, la guerra determina que hay seres humanos desechables, reemplazables, seres humanos sin valor, trae de nuevo preguntas sobre el valor de la vida, del individuo, del mundo; esta guerra busca imponer otro significado donde lo colectivo como sujeto prevalezca, amos y esclavos, busca servidumbre, es su esencia.

Pero, hay quien tiene el valor de detenerse, contemplar, levantar la vista y ver más allá, decide luchar para preservar esa tierra, ese espacio, el significado de esas cosas, del zapato en la calle, del hilacho de camisa, del juguete roto, de los cuerpos calcinados, comprende que somos más que cuerpos y decide luchar para no perder el sentido y valor de la vida, del hombre, sabe a cada individuo sujeto con sueños, con derecho a pensar, sentir, construir, a tener hogar, familia, a morar  esas tierras, a habitar, hay luchas que se deben pelear, vence sus miedos, no pretende destruir, quiere conservar, defender su espacio, su familia, su vida, sus sueños, solo así puede el hombre crear bienestar material, alimentar su espíritu dando oportunidad a lo bello, a la verdad, a la bondad, a la solidaridad y dibujar lo habitual, la morada, la paz, conservar la esencia de humanidad y morir bajo su tierra, bajo su cielo, bajo la luz de su Dios, del creador; sabe también que detiene el avance del bárbaro sobre otros hombres, otros pueblos, otros espacios, esto grita Ucrania dirigidos por Zelenskky, han dado una bofetada no solo a Putin, de manera especial también la dan a Occidente.

Anastasiia ha tomado un arma para defender ya no a sus hijos, lo hace para defender a todos los hijos del mundo, para que otros tengan la oportunidad de deleitarse en lo bello y practicar la verdad, Anastasiia ha comprendido la entrega y sacrificio de Cristo; otras mujeres parten con esos hijos que buscan resguardo para conservar en ellos los sueños de todos y sus propios sueños, la herencia.

La barbarie en sus ciudades, asesina, viola, secuestra, saquea, aterroriza a aquellos que moraban, quiere borrar su memoria, pero, unos luchan, otros huyen para conservar la libertad, buscan otro espacio de seguridad donde morar, habitar, crear, van a Occidente soñando democracia, pero, ellos son testimonio viviente de la cobardía, incoherencia, e hipocresía de los líderes de occidente, “paladines de la libertad, de la democracia liberal  y de los derechos humanos”, convertidos en espectadores del circo, de la masacre, de la violación notoria de derechos humanos, del genocidio de un pueblo en el siglo XXI, es un “deja vu” que nos recuerda Venezuela, con sus distancias.

Ucranianos y Venezolanos podemos plantearnos ahora, el saber ¿quiénes somos? ¿qué es Occidente, existe? ¿qué destino seguir?, Occidente a la vista de estos conflictos parece lejos, tal vez otros, quedamos aislados, solos, ¿somos nosotros y otros?, o ¿somos occidentales? ¿Qué somos para esos otros? ¿dónde pretendemos estar?, pues, pese a la posturas francas e inequívocas de los pueblos, de los genocidios y violaciones de derechos humanos, Occidente entrega paños calientes, asume ser espectador de estos circos de muerte. Tal vez, Occidente sea solo un pacto de gobiernos, de reparto de riquezas, de ser así, estamos equivocados, nadie podrá pedirnos a ucranianos y venezolanos luchar por ese occidente que nos ve como animales o gladiadores.

Occidente ha perdido la brújula, el sentido de la política y su propia esencia; Occidente es para el mundo sinónimo de libertad, de respeto al hombre, de reconocimiento de derechos humanos, de justicia, de solidaridad, mas hoy sucumbe a la amenaza velada del uso de armas nucleares, dejando claro que no intervendrán. La esencia de esta respuesta es ser espectadores, es construcción de servidumbre voluntaria, postura más acorde con el orden mundial dibujado por Vladimir Putin y Xi Jinping en su declaración conjunta del pasado 5 de febrero previo a la invasión rusa de Ucrania, hablaron de democracias incluso en aquellos sistemas …  cuyos gobiernos reflejen los intereses de todos, su voluntad y garanticen sus derechos, cubra sus necesidades, y proteja sus intereses” … sin importar la existencia o no de elecciones libres, honestas, universales y verificables, ni la alternabilidad del gobierno, la justicia independiente, la separación de poderes, la existencia de prensa independientes, ni la libertad del hombre, reconociendo derechos humanos, los cuales, para ellos, existirán de acuerdo a la “realidad y características de cada país”.

La respuesta de Zelensky y del pueblo ucraniano, ha devuelto cierta capacidad y racionalidad a Occidente, generó claridad en la opinión publica universal que colocó a Putin y a Rusia frente al mundo, y modificó la respuesta de Occidente creciendo en prevención, mas no en disuasión, entregando más armas a Ucrania en cantidad y calidad, pero no suficiente, movilizó tropas dentro del marco OTAN, sin atreverse a lo necesario para detener el conflicto y hacer retroceder a Rusia a las fronteras antes de la invasión, omite el auxilio requerido, así también desconoce la soberanía de Ucrania y del derecho internacional, peor, su esencia.

Anastasiia sangra, la lucha no perdona, deja heridas, sigue esperando la ayuda necesaria y útil que pare la guerra, y evitar un nuevo orden mundial regido por autocracias, quiere preservar la morada, el hogar, los espacios de libertad, de sentido, es la lucha también de otros, que solo presencian la arena sin darse cuenta que avanza sobre ellos.

Millones observan la guerra en las redes saciando su morbo, a todos puede alcanzarnos la tragedia por la omisión de Occidente en aceptar la apuesta que conlleva la amenaza de Putin e intervenir con fuerza para detener la masacre, los individuos también callan, los pueblos se hacen cómplices al dejar solo a políticos dirigir la respuesta, nadie asume responsabilidad propia. La Omisión de Auxilio también se penaliza, la historia y el derecho lo han plasmado.

El proceso que sufre Venezuela parece fue modelo de prueba, la autocracia criminal recorrió este camino ante una dirección opositora que nunca tuvo voluntad de luchar y una comunidad internacional que aún no termina de comprender lo que está en juego… Anastasiia tiene su bufanda ensangrentada, pero sigue empuñando su arma, sigue soñando su hogar; …  Neomar Lander, Juan Pablo Pernalete, Oscar Pérez y muchos más cubrieron su pañuelos con sangre, allá Zelensky da ejemplo, Venezuela espera un líder…

Crea opinión, no calles … defiende tu hogar, tu morar, tu espacio, tu tierra, tu cielo, tu Dios…

@PeterPáezMonzón

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emigreat, Marzo 2022

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