El regreso del hijo prodigo. Un emigrante con elección

EL REGRESO DEL HIJO PRODIGO.
UN EMIGRANTE CON ELECCION

El regreso del hijo pródigo. Rembrandt.

Nos Narra el evangelio de Lucas (15:11-32) la parábola del regreso del hijo prodigo, con ella nos habla Jesús de libertad, amor y misericordia a través de la conducta de tres personajes: el padre, el hijo menor y el hijo mayor.

El hijo menor asume por elección propia la condición de emigrante, decide en libertad marchar del hogar a otras tierras y exige su dote o herencia, pese a la existencia de su padre. Pasado un tiempo, derrochada la herencia asume trabajos que no le sustentan, por ello, decide solo, en libertad ante las penurias, temores e incertidumbre de su condición de emigrante, regresar en búsqueda del perdón de su padre y del hogar perdido sabedor que allí tiene un lugar y futuro.

El emigrante venezolano no ha gozado la dicha de tomar decisiones en libertad, su partida ha sido producto de la necesidad de sobrevivir ante la toma del poder en Venezuela por  criminales que han destruido todo, educación, industria, seguridad, sanidad, trabajo, familia, movilidad e incluso el futuro, obligando a millones a partir, pero a diferencia del hijo prodigo, no con riquezas y seguridad, sino con una maleta de esperanzas y voluntad de confrontar temores e incertidumbre y aportar con su trabajo en cada país de acogida; busca libertad, el hogar perdido y labrar un futuro para sí y para aquellos que deja atrás, quienes sobreviven  en Venezuela mendingando un poco de vida real. Así su lucha ante la incertidumbre solo es expresión de amor y misericordia.

Es importante recordar que el régimen que ha secuestrado el poder en Venezuela, permanece con la corresponsabilidad de la comunidad internacional que se limita a emitir declaraciones y comunicados, más buscando lavar los negocios ocultos que mantienen las arcas de la dictadura venezolana, que en apoyo verdadero a la lucha de un pueblo. Esta conducta se repite en el mundo ante otras atrocidades, demuestran la inutilidad hoy de organismos internacionales que no se atreven a tomar decisiones extremas para defender al hombre o pueblos indefensos.

El mundo hoy no habla de perdón ni de misericordia, poco de libertad, el padre parece no existir, solo prevalece el dinero como sentido de vida, es la mirada del hijo mayor que ante la súplica de su padre para que festejen todos el regreso de su hermano, dice: “ …Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás tus ordenes, y a mí nunca me has dado un cabrito …”

La migración venezolana está abandonada totalmente, sin un estado que le proteja ni movimiento opositor que vele por ella, ha sido solo marioneta usada para distintos fines, ella, ocupada en construir un hogar y ganar libertad ha pecado en no organizarse como movimiento para su defensa ante las vicisitudes que plantea el camino y los administradores astutos (Lucas: 16:1-15) de la política.

El régimen venezolano desvió la discusión sobre la causa de la emigración enviando criminales por América a cometer crímenes macabros, logró que la discusión pasara a los efectos de los crímenes, y, ayudados por cómplices ideológicos y medios alimentaron la xenofobia creando una matriz de opinión que equipara al venezolano con el crimen, así comenzaron los ataques contra el emigrante venezolano en algunos paises “hermanos” del sur de la América Latina.

Hoy esto se repite en los Estados Unidos, con el agravante que es pilar esencial de una política diseñada y liderada por la presidencia del país, para perseguir y expulsar a los emigrantes ilegales del territorio norteamericano, quien conscientemente manipula la presencia de miembros de la banda criminal Tren de Aragua para vender la persecución de los emigrantes venezolanos como un modelo, les persigue sin importar el estatus legal de su permanencia en el territorio, con métodos y formas que violan su orden jurídico y los derechos humanos, luego, sin proceso legal alguno, desconociendo el derecho a la defensa, los envía a cumplir penas no dictadas ni determinadas por juez alguno, son conductas y procedimientos que a los venezolanos recuerdan la dictadura de la cual huyen, y a las desapariciones forzosa que aún practica la dictadura venezolana.

Pretende el gobierno norteamericano crear la idea de que todo emigrante es un criminal, establece así un método de persecución que aumenta la incertidumbre y el temor de todos los emigrantes venezolanos, quienes en su vulnerabilidad vuelven a sentir el abandono y soledad de saberse en un país sin orden jurídico que pretende obligarlos a partir a otras tierras, a decidir sin libertad.

La gravedad de este proceder se acrecienta por la evolución del tema, por un lado, al dirigir la acción política contra la “emigración ilegal”, tomar como modelo al emigrante venezolano, que es la migración más vulnerable por no tener respaldo de un estado ni movimiento que haga visible sus padecimientos, se asegura la inexistencia de discusión, e instala la idea de una acción que solo  persigue el crimen, lo que refuerza, negando y/o desconociendo decisiones  judiciales, pero con ello, desdice de la existencia del estado de derecho, atenta contra la democracia, atenta contra los Estados Unidos, pues, la discusión es alimento de la democracia, es en democracia donde el debate es natural, sirve para crecer en la toma de decisiones que mejoren la convivencia social. El gobierno de los Estados Unidos al impedir la discusión suprimiendo zonas grises, diluye la vocación democrática de su nación, la cual pierde derechos también, esta forma sutil de hacerlo es parte del manual seguido por el chavismo y otros autoritarismos para imponer sus dictaduras, lo hacen aprovechando las debilidades del sistema y de hombres que no se atreven a plantear cuestionamientos, prestándose a la alabanza sin placer y decadente de todo lo que hace el líder, que aleja a las sociedades del pudor y de la libertad.

La persecución consciente así diseñada de la emigración venezolana en los Estados Unidos desde el estado llamado a protegerle en sus derechos conforme a su ordenamiento jurídico y a los principios de igualdad y libertad de la nación norteamericana se convierte en un acto de persecución genocida, que suma en la erosión de su democracia.

El emigrante venezolano descubre de esta manera, que, pese a no existir una conducta que le haga culpable de algo de lo cual deba pedir perdón, no existe un padre ni una madre a quien implorar su acogida; tampoco existe un hogar al cual volver, su opción es la esperanza en que su hermano mayor recapacite, decida libremente deponer su necia conducta y abra sus brazos para acogerle y juntos salvar la democracia … mientras tanto solo puede confiar en el amor de Dios.

@PeterPáezMonzon

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