Trump, fealdad e incoherencia

Trump, fealdad e incoherencia


“Como el placer de la amistad,
el placer de la belleza es curioso,
intenta comprender su objeto y
valorar lo que encuentra”


Sir Roger Scrutom,
Por qué la belleza importa

El mundo, testigo como nunca de una campaña electoral en Estados Unidos, escuchó ofertas de cambios para devolver la grandeza al país, cambios que afectarían con toda seguridad al planeta entero, entre ellos, el compromiso de actuar frente al problema migratorio que ardía en su frontera sur, donde la migración venezolana resaltaba por su número y, porque en ellos, según muchos medios en campaña para manipular la opinión pública, ingresaba un ejercito de la banda criminal El Tren de Aragua, vendiéndose así la idea de una invasión.

También ofreció el candidato Trump, actuar frontalmente y con máxima presión ante la dictadura venezolana, sin diálogos, negocios petroleros ni prebendas, que, oxigenen la vida de la dictadura para ponerle fin, ganándose el apoyo del 92% de los votantes venezolanos, quienes comprendían el juego de equilibrio que esas ofertas implicaban. Se generó un halo de armonía, sosiego emocional y empatía entre el candidato y los venezolanos, fue una conexión realizable con la posibilidad de trascender para terminar con la barbarie que ha expulsado del país a más de 8 millones de venezolanos, cambiándoles sus vidas.

Trump ganó, asumió el poder e hizo nombramientos que elevaron el idilio, pero llegaron los hechos, su secretaria de seguridad interna acompañada de una campaña mediática en redes sociales, medios tradicionales y declaraciones políticas, etiquetaron todo delito violento o sexual en los EEUU como perpetrado por un venezolano, siempre señalado como miembro de El Tren de Aragua, fortaleciendo el símil creado de “ser venezolano es ser de El Tren de Aragua”, que, coincidentemente sirve a los propósitos del 47 presidente de EE.UU para eliminar los TPS/21 y 23, y realizar la mayor deportación de migrantes, sirviendo también a Trump de “escudo humano” para tomar contacto con la dictadura venezolana, rompiendo el efímero idilio, y con la falacia argumental de haber cambiado la situación en Venezuela que sustentaban los TPS, sentarse a conversar con criminales, por los cuales, ofrece 25 millones de dólares de recompensa el estado Norteamericano, incongruencias que en sus formas a los venezolanos recuerda el accionar de Chávez, el principio del fin al patear los valores.

La relación de armonía y amistad entre Trump y los venezolanos se difumina, dado que, parece no existe objeto ni algo a valorar, es momento solo del interés de los Estados Unidos como motor de la acción del presidente estadounidense, – lo cual es legítimo – como, legitimo resulta a los venezolanos analizar sin vendas y crudeza cada movimiento y decisión de Trump, esto permite descubrir y separar el cinismo discursivo y su esencia real: comportarse (aparentemente) como brazo ejecutor de los sueños de Biden, sueños que permitieron la liberación de los sobrinos de Cilia Flores y de Alex Saab; ahora abiertamente, se repite la misma estrategia de negociación sin tapujos con criminales y terroristas.

Esto constituye una traición a los venezolanos, pero, igualmente a los principios fundacionales de los EEUU de igualdad, libertad, democracia, estado de derecho y gobierno limitado, deja evidencia de entender el poder sustentado solo en interes y no en el servicio, así, el poder real pierde su estética, mostrando solo instintos, fealdad y estupidez, reflejados en permitir y abonar la semilla y el crecimiento del mal en América, de no detenerse y conciliar los intereses de su país con sus principios recogerá un bosque.

Estas maneras dejan ver un proceder incoherente entre palabra y acción, que, puede transformarse en el ejercicio de un poder al estilo de Chavez: vandálico, al negociar conscientemente con la dictadura venezolana sin importarle el daño que causa a los venezolanos con su retórica y acción; tampoco da señales de preocupación alguna por la semilla destructiva que representa la dictadura criminal de Maduro para EEUU, pues su conducta nada cuida de la estética y la belleza que se expresa en valores, las desprecia totalmente, al dejar a trasluz la ausencia ética, amor y valores en ese accionar incoherente, privilegiando sobre ellos, la utilidad temporal autocomplaciente que ciega la razón desde una falsa certeza, certeza que engaña y degrada al usar a los venezolanos como simples objetos para sus fines. Otro tanto se observa hacer con Ucrania y Europa ante la guerra que se desarrolla y las amenazas creadas por una invasión que ha violentado el estado de derecho internacional, todo lo cual puede dar pie a otras guerras.

Si bien es notoria la necesidad de cambios en las relaciones entre los paises ante nuevas tensiones que brotan en todos los continentes, así como en los organismos internacionales para reencontrar un rumbo de valores democráticos, y que Estados Unidos tiene derecho a funcionar y actuar conforme a sus intereses particulares, no es legítima su actuación, como tampoco sería legitima la actuación de cualquier otro país, que traicione los principios que unen y sostienen a una comunidad global que ha apostado a la igualdad, libertad y al respeto del estado de derecho para sostener la democracia como forma de vida societaria. Es puro imperio la propuesta del mundo que viene, esto obliga a prepararse solos. Esto que expongo es su propio reclamo a Europa: La defensa de la democracia implica primero vivir sus valores.

@PeterPaezMonzon

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