La invasión de Ucrania y el juego nuclear de Putin

La invasión de Ucrania y el juego nuclear de Putin …

La historia ha demostrado que para evitar las guerras los hombres deben sentarse a resolver sus tensiones o conflictos antes que se ordene el movimiento que no permita dar vuelta atrás.

El 21de febrero despertaba el mundo alarmado por el discurso delirante de Putin, expuso su pretensión de redificar el mundo ruso, reclamaba Ucrania negando el derecho internacional, consideraba que no existía como estado por ser creación rusa, desconociendo de esta manera su soberanía afirmando que su territorio era parte de la Federación Rusa, expoliado por occidente en los tiempos de postguerra fría; horas después anunció el reconocimiento “como repúblicas” de las regiones ucranianas de Donetsk y Luhansk controladas por separatistas prorrusos desde el inicio de esta guerra en 2014, y ordenó enviar tropas a estos territorios para “garantizar la paz”, echaba por tierra el derecho internacional regresando a la época de la barbarie, es decir, al uso de la fuerza para moldear el derecho, resurgía la espada como hacedora de geopolítica, acto seguido ordenó invadir Ucrania dejando una amenaza sutil a la seguridad de Europa y al mundo libre sobre una respuesta nunca antes vista, en caso de intervenir.

Putin expuso en este discurso sus pretensiones reales, construir y asegurar una zona de influencia para Rusia en el siglo XXI ante la acelerada realidad de la globalización, era, en la cual, Rusia pierde cada día un poco más su condición de potencia influyente, pues, su creatividad y potencialidad industrial necesarios para el desarrollo retrocede, consecuencia  del establecimiento de una autocracia como modelo de gobierno y de la política de operaciones militares, bien para anexionar territorios dirigidas a construir esa rémora de la URSS, o para hacer presencia y extender su influencia en Asia, Siria, África y América Latina.

Todo esto, ha sido posible con  la complicidad de occidente, que, bajo la conducción de “líderes” que han priorizado el bienestar y hedonismo sobre el individuo y los valores de democracia, orden y libertad, bajan el perfil de sus gobiernos dejando hacer, permitiendo la modificación de los mapas de Chechenia, Georgia y Ucrania por hechos cumplidos, conducta asumida en contraprestación de las inversiones rusas en Europa, de la materia prima energética rusa y, de la corrupción que hace de políticos empresarios de la política, quienes perdieron el sentido de la política como servicio, ellos, dando por segura la existencia de las democracias liberales y la evolución civilizatoria del urbe como garantía de paz, giran su accionar en la economía, por lo cual, sus liderazgos son débiles al carecer de una visión total del hombre, la sociedad y las naciones. Olvidan que las democracias requieren cuidado, sembrar y regar sus valores para prevalecer, y, mantener la guardia alta frente a eventos o posturas externas o internas.

Esta conducta y realidad fortaleció en el autócrata ruso, en Putin y su círculo de poder, la percepción de “la amenaza nuclear” como el mecanismo o arma necesaria para asegurar la zona de influencia que permita mantener la condición de Rusia como potencia en el siglo XXI. Si la amenaza y el miedo sirven a los dictadores para forjar la obediencia y control de sus poblaciones que permiten retener el poder; la amenaza y el miedo pensó Putin, también funcionarán en una relación macro, en la comunidad internacional ante la premura de alcanzar sus objetivos.

De esta manera cambió el juego de equilibrios entre superpotencias, atrás quedó el uso de paises satélites para alcanzar sus objetivos, evitando el enfrentamiento nuclear directo en atención a la doctrina nuclear que impedía usar el arma nuclear; la destrucción mutua asegurada, pues, las partes sabían que el uso de las mismas conllevaría a una respuesta nuclear igual o superior que aniquilaría a ambas; hoy, la permisividad de los EEUU y de Europa a la conducta expansionista rusa por el miedo al enfrentamiento nuclear,  ha afirmado en Putin que: la caracterización que su imagen representa en Occidente, genera la percepción de tener él, Putin, la capacidad del ordenar el uso táctico y/o estratégico del arma nuclear, sin importarle la respuesta, esa percepción de locura para la humanidad funciona como elemento disuasorio , por ello, para invadir abiertamente a Ucrania y garantizar la no intervención de la OTAN dejó implícita la amenaza de uso de fuerza nuclear si existieran indicios de intervención militar por Occidente. Ahora la amena se ha transformado en política disuasoria, pero, olvida Putin que la ejecución de la amenaza sería más fuerte que la propia amenaza, es decir, ha transformado el elemento disuasorio de contención en un juego de apuestas, ha ido más allá o reducido la teoría del juego de Nash, encerrando en si el peligro para el mundo. Apuesta a considerar que Occidente permitirá a Rusia el uso limitado del arma nuclear, que no responderá o, no lo hará nunca de forma igual o superior por el miedo al aniquilamiento total, está cambiando la doctrina disuasoria sobre el uso de las armas nucleares.

Las guerras pueden diseñarse, mostrándonos como comienzan, sin embargo en su desarrollo entran en juego otros factores o eventos con capacidad de modificar lo previsto, incluso en sus consecuencias, efectos y número de partes involucradas, hoy los cálculos de Putin cambiaron, también cambiaron los cálculos de los Estados Unidos y Europa, nadie esperaba la postura asumida por el Presidente de Ucrania  Volodímir Zelensky , al quedarse en Ucrania y comandar la resistencia a la invasión rusa echó en cara a Occidente y al mundo, la incoherencia de sus posturas iniciales con los valores de libertad, democracia y libre mercado al dejar sola a Ucrania frente al terrorismo de Rusia, Zelensky mostró a Ucrania como la última defensa de las democracias liberales ante la amenazas autoritarias, despertando la opinión publica de Europa y del mundo, colocó al ser humano y principios sobre sus interés, obligando a la UE y a la OTAN a involucrarse poco a poco en el conflicto, primero con sanciones, luego con la entrega de armas ofensivas a Ucrania y con el despliegue por vez primera en su historia de los planes para la defensa mutua de la OTAN en el este; la amenaza va adquiriendo su esencia de apuesta disuasoria, ahora es un juego de póker.

Hoy, nadie puede predecir cómo ni cuándo terminará esta guerra, cierto es, que, la causa belli expuesta por Putin para justificar la invasión a Ucrania ha sido desmontada por internet y la lógica pura, son variadas las aplicaciones que muestran al mundo con inmediatez y sin filtros la brutalidad de la guerra, su horror, como reparte muerte de manera aleatoria y, sus consecuencias directas sobre la población civil asesinando y/o destruyendo niños, hombres, ancianos, familias, sueños y ciudades, todo esto ha expuesto la falsedad de la causa de guerra, dejando ver la realidad de las tensiones e intereses que Putin pretende al intensificar la guerra con la invasión y abrir el abanico nuclear, es hora de hacerle frente, de jugar la mano de póker para asegurar la libertad y la democracia.

Los paises se engañan cuando miran a otro lado, solo posponen el momento y fortalecen al agresor, tarde o temprano la historia los alcanza reclamando su papel… en este intermedio, el mundo globalizado comienza a sentir los efectos del conflicto, la oleada de emigrantes crece, incluso China, espectadora en un comienzo, hoy muestra nervios y comienza a desarrollar un papel para buscar salidas, el mundo no será el mismo … pero, la incoherencia entre principios y conducta no es una lección aprendida, el miedo y sus propios intereses económicos lleva de nuevo a EEUU a dejar de lado sus valores para atraer y fortalecer autocracias en otras latitudes, ahora se sienta en Venezuela con Maduro, busca petróleo de tortura, sangre y asesinatos en menor escala al de Putin, desconociendo la liga de autoritarios conformada en el mundo contra las democracias… el ser humano parece que no importa, es desechable a los ojos de esos políticos débiles..    Y nos llegó la invasión de Rusia a Ucrania y la amenaza de ir mas allá.

@peterpáezmonzón

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