Huele a Navidad…

Huele a Navidad…

Nos encontramos en los días próximos a la Navidad; rememorar el nacimiento del Niño Dios hecho hombre es celebrar la vida, dar canticos a la esperanza de un futuro mejor siempre posible para todos, en ella guardamos nuestra fe.

Venezuela requiere hoy más que nunca asirse a la esperanza de un cambio, sin embargo, el mal es fuerte y oculta sus debilidades, hoy Caracas se viste de luces en su afán de mostrar un rostro de alegría, derroche, abundancia y normalidad que no existe, o, que marca dos Venezuela, esa que vive la abundancia al afanar a la otra su riqueza, voluntad y esperanza, roba la vida a la Venezuela que sufre los embates de aquella que usurpa el poder.

La visibilidad de la Venezuela oprimida no se expone, se oculta hoy a las sombras del deslumbrar de múltiples luces que adornan calles y avenidas de Caracas expuestas al mundo en imágenes de tic toqueros, Instagrams e influencers pagados o ingenuos en redes sociales, son luces que buscan hacer de la navidad una fiesta pagana de trasnocho, licor, sexo y derroche como fin utilitario para impedir el pensamiento y reflexión sobre el mensaje del nacimiento del Niño Dios, augurio de nueva vida, de cambio, de resurrección, de esperanza.

La Venezuela oprimida sufre la falta de electricidad constante para que las luces de la capital se muestren luminosas y titilen al son de la música, pero, cada titilar es el grito de un niño por hambre; es el grito de un anciano en los huesos cuyo cuerpo raquítico se retuerce de dolor por distintos achaques y enfermedades solventadas con guarapos y tés ante la inexistencia de medicamentos y ausencia de dinero para adquirir las que los dólares ofrecen;  es el grito de las madres que lloran sangre por sus pechos sin leche, secos de angustia, incertidumbre y miedos ante el llanto de sus hijos; es el grito de cada joven que cierra un libro cuando la luz se apaga al inicio de cada noche trayendo la oscuridad para que las luces de Caracas puedan brillar y titilar, son gritos del silencio de todo un país desechable.

Hoy pido al Niño Dios que su nacimiento reavive las fuerzas de este pueblo que sufre para que se levante, sin esperar la guía de políticos que siguen el absurdo de colocar la esperanza del cambio, en ese subir la piedra de Sísifo a la cima de la colina para dejarla caer, una y otra vez, volver por ella para comenzar de nuevo el ascenso y esfuerzo absurdo, esa que, habla ya del revocatorio como la vía, o de aquella que habla de elecciones para definir líderes en tiempos de tempestad, sus tiempos no son los mismos del hombre que sufre, pido que la voluntad de cambio alimente la valentía para cerrar caminos y carreteras, para que nada se mueva hasta que las luces de la tiranía se apaguen totalmente  y salga el sol entregando a todos su brillar para iluminar los cambios necesarios, y muestre los nuevos rostros que dirijan los cambios, esos surgidos de la lucha por venir para una Venezuela de y para todos, honesta, trabajadora y justa con orden y ley. 

@PeterPaez

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emigreat, Diciembre 2021

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