-Calienta el agua, llena el termo. La yerba comienza a hinchar

-Calienta el agua, llena el termo. La yerba comienza a hinchar

-Calienta el agua, llena el termo. La yerba comienza a hinchar-

Es momento del primer mate.

PARTE I

El primer sorbo es siempre amargo, fuerte, avasallante. Todos estos calificativos se adhieren casi que por coincidencia divina con la vida misma. Como la vida que ha transcurrido durante estos tres años de viaje que hoy les invito a compartir conmigo.

Así fue que el 7 de mayo de 2017 -la yerba hinchó- y el plan se materializó. Con muchas dudas, pero con la única certeza de que, el que solía ser mi hogar ya no lo era. Y no fue por decisión propia no sentirme parte, era absoluta consecuencia de las circunstancias que siguen incluso hoy en día abriendo la brecha de mis querencias con mis posibilidades reales en mi tierra natal.

Casi sin darme cuenta había tomado mi primer sorbo (mi primer año); que como ya dije fue intenso. Muchas vivencias no se asimilan sino hasta después de mucho tiempo; ya que algunas se recuerdan amargas, pero otras son la razón de ser por la cual continuamos caminando.

Adaptación, reinvención, convicción y mucha disciplina fueron los yuyos (combinación de yerbas) que componían ese primer sorbo.

Y aquí es importante establecer lo esencial que es el entorno, porque sin el contexto adecuado, este primer mate no hubiese tenido el mismo efecto.

 

Lo que quiero decir es que, ninguna experiencia es absoluta, ninguna fórmula es la correcta para que las cosas terminen dirigiéndose de acuerdo a nuestra voluntad.
En mi caso, tuve la fortuna de que todo el entorno se conjugó y me dieron el empuje para continuar.

PARTE II

Y así llego el momento del segundo mate. Este ya no es tan amargo, no es implacable al paladar; y hasta nos comenzamos a habituar al sabor.

Ya no se reniega de él, incluso en ocasiones se disfruta. Con más confianza, se empiezan a sentar las bases con la que se vislumbran nuevos objetivos y sueños por cumplir. Ahora sabemos que haber comenzado aquel mate, no fue una mala idea.

Entonces llegamos al tercer mate. El sabor es conocido, ya resulta familiar; incluso piensas que necesitas seguir tomándolo.
La claridad se traduce en certezas, las cuales siguen ayudando a recorrer el camino de las aspiraciones personales.

Atrás queda la vida sin ese mate. El retorno hacia el inicio es una quimera.

 

-De esta forma toma el termo y se prepara para el cuarto mate que viene lleno de esperanzas renovadas y la convicción de un mejor porvenir.

 

EPÍLOGO


Gracias a Uruguay, a su gente, y por supuesto al mate.
El compañero perfecto para soñar despierto, para equilibrar la mente y volver a empezar

Rubén Darío Sulbaran
14 de noviembre 
2020 – Montevideo, Uruguay.

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