Comience agregando dientes de ajo y sal a su mortero.
¡Puedes usar una licuadora, por supuesto! El mortero simplemente aporta una mejor textura y realza los sabores.
Tritúrelos con movimientos trituradores hasta formar una pasta fragante.
Agrega piñones tostados y pistachos a la mezcla y continúa moliendo.
Agrega las hojas de albahaca fresca y muele todo junto hasta que esté bien incorporado.
Ahora, espolvorea el parmesano y mézclalo con la mezcla. También puedes agregar queso pecorino, pero luego reduce la cantidad de sal ya que este queso es naturalmente salado.
Rocíe aceite de oliva virgen extra gradualmente mientras continúa moliendo, hasta que el pesto alcance la consistencia deseada.
La mejor forma de saber si falta algo es probándolo, ¡así que no dudes en probarlo!
¡Tú pesto de albahaca casero está listo para realzar tus platos!
Disfrútelo con pasta o salsa de pollo, o úntelo en sándwiches: ¡las posibilidades son infinitas!