«Evangelina»
Michel CONTE, «Evangelina», el poema y la canción 1
Traducido por Aura NAVARRO University of North Georgia
«Évangéline» es el título de una canción que cuenta la historia de una joven acadiana, brutalmente separada de su prometido Gabriel durante la deportación de los acadianos en 1755, cuando los ingleses tomaron posesión de una parte de las colonias francesas de América.
Lejos de hacer revisión exhaustiva de la historia acadiana o un análisis de la canción «Évangéline», este texto pretende presentar una brevísima reseña sobre la canción «Évangéline», así como su estrecha relación con el poema de Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882), junto con la traducción española de «Évangéline».
UN POCO DE HISTORIA
«Evangéline» habla de Acadia, una región ubicada en la frontera de dos grandes potencias coloniales, la cual había sido intercambiada por lo menos seis veces entre Francia e Inglaterra. Fue cedida definitivamente a los ingleses en 1713 con el Tratado de Utrecht, por lo que Acadia fue rebautizada como Nueva Escocia. Para 1755, los acadianos se habían convertido en una amenaza para el imperio británico. Su población, que contaba unas dos mil personas en 1713, había aumentado a más de quince mil. Sumado a esto, los acadianos se negaban a pronunciar el juramento de fidelidad a la Corona Británica y a abandonar sus principios católicos. En julio de 1755, en un momento en que la paz en la región era sumamente frágil y se perfilaban nuevos conflictos entre Francia e Inglaterra, el gobernador de Nueva Escocia, Charles Lawrence (1709- 1760), ordenó la deportación de los acadianos en pequeños grupos hacia diferentes localidades de las colonias británicas en América, a lo largo del Atlántico. Divididos en grupos de acuerdo a la edad y al sexo, entre ocho mil y diez mil acadianos fueron deportados. Otros lograron escapar, pero se cree que murieron, víctimas de la hambruna y del rudo invierno (Hébert, 1994).
«EVANGELINE», EL POEMA
El pueblo acadiano, esparcido por la faz de la tierra, fue fuente de inspiración para el poeta estadounidense Henry Wadsworth Longfellow (1807- 1882). Basado en la tradición oral, el poema de 1400 versos de Longfellow titulado «Evangeline, A Tale of Acadie» (1847), logró enlazar una historia de amor de dos personajes ficticios, Evangeline y Gabriel, con la dolorosa historia de la deportación un pueblo que había sido confinado al olvido. El poema se publicó por primera vez en 1847, con una tirada de 2000 ejemplares 2. Conoció una popularidad inmediata, por lo que le siguieron numerosas reimpresiones.
El poema fue traducido a varios idiomas poco después (al español y al francés, por mencionar algunos). La primera traducción francesa fue realizada por Chevalier de Chastelain en 1856 y publicada en Paris. Pamphile Lemay tradujo la primera versión francocanadiense, publicada en Quebec (1870). Marcel Poulin tradujo una nueva versión en 1894, publicada en Francia (1894). La particularidad de esta última es que se trata de una adaptación en prosa. En elmundo hispanohablante el poema de Longfellow también conoció un éxito impresionante. Fue traducido, entre otros, por el periodista chileno Carlos Morla Vicuña (1846-1900) para el periódico «La Estrella de Chile» (publicados en varios ejemplares entre enero y febrero de 1872), en colaboración con el escritor colombiano Rafael Pombo (1833-1812). Aunque no es la primera traducción al español, esta versión es probablemente una de las más conocidas de su tiempo (Gruesz, 2002).
El poema de Longfellow y sus numerosas traducciones le permitieron al pueblo acadiano recobrar su historia, en Canadá como en el extranjero. Poco después de la publicación del poema, la convención nacional de 1881, celebrada en la ciudad de Memramcook (Nuevo Brunswick), escogió el 15 de agosto como día de la fiesta nacional de los acadianos. En la actualidad, la población acadiana se encuentra repartida sobretodo en Canadá (en Nueva Escocia, en la isla del Príncipe Eduardo, en las islas de la Magdalena, en Gaspésie y en Terranova y Labrador) y, en menor número, en Estados Unidos (en Maine y en Luisiana).
ÉVANGÉLINE», LA CANCIÓN
La canción «Évangéline» fue escrita por el compositor francés Michel Conte (1932-2008). Como el mismo Conte lo comenta, para escribir su canción se inspiró del famoso poema de Longfellow. En términos de Conte, la canción es «l’histoire d’une femme, une femme que j’ai connue dans un poème […], une femme qui a osé à aller juste au bout de l’amour, une femme qui m’a appris que l’on ne peut pas se fondre dans l’autre tant qu’on ne s’appartient pas» 3. La canción ha sido interpretada por varios artistas canadienses, entre ellos, Isabelle Pierre, Marie-Jo Thério, y, más recientemente, Annie Blanchard.
La canción de Conte se convirtió en el himno a la patria acadiana. Esta historia de amor y melancolía habla del sufrimiento del pueblo acadiano por el exilio, al mismo tiempo que celebra la esperanza para los que todavía «creen en el amor y en la esperanza». Como el poema de Longfellow en el siglo XIX, la canción de Michel Conte ha contribuido en gran manera al fomento de la Acadia y al conocimiento de su historia.
Evangelina
El cielo estaba colmado de estrellas
Entre sus brazos Gabriel te tenía
Era una hermosa noche de domingo;
El tañer de las campanas pronto se escucharía
Y vestida de blanco tú te casarías.
El otoño había comenzado
Los rebaños estaban guardados
Y las cercetas ya se habían marchado;
Y esa noche al sonar del violín.
Los donceles y las doncellas
Te hubiesen dicho que estabas bella.
Evangelina, Evangelina
Pero los ingleses llegaron
En la iglesia enclaustraron
A todos los hombres de tu pueblo;
En la rivera las mujeres pernoctaron
Y la noche entera sus hijos sollozaron.
En la mañana embarcaron
En un gran velero a Gabriel
Sin poderle sonreír, ni un adiós decir;
Y sola a orillas del río Intentaste una oración elevar
Pero ya nada podías pronunciar.
Evangelina, Evangelina
Durante más de veinte años
Por toda América buscaste a tu amado;
En las llanuras y en los valles
Como la más dulce melodía
Su nombre por el viento era murmurado.
Aun cuando tu corazón casi moría
Entre el recuerdo y la ausencia
Tu amor fuerzas recobraba;
En todos tus pensamientos él estaba
Y cada día florecía
En el inmenso jardín del silencio.
Evangelina, Evangelina
Viviste con el deseo de aliviar y cuidar
A aquellos que más que tú misma sufrían;
Aprendiste que al final, luego de cada sollozar,
Siempre un camino hallamos
Y a nuestros seres amados encontramos.
Un domingo en la mañana
A lo lejos escuchaste
El carillón del pueblo;
Y de repente entendiste
Que tus pruebas habían terminado
Así como el largo viaje.
Evangelina, Evangelina
En una camilla tendido
Delante de ti estaba un desconocido,
Un anciano débil y moribundo;
En la luz matinal
Su cara súbitamente
Retomaba los rasgos de su adolescencia;
Gabriel murió en tus brazos
En sus labios entregaste
Un beso tan largo como tu vida;
Hay que haber amado demasiado
Para luego haber hallado
La fuerza para decir gracias.
Evangelina, Evangelina
Hoy existen todavía
Personas que viven en tu tierra
Y que tu nombre recuerda;
Pues el océano habla de ti
Los vientos del sur llevan tu voz
Desde el bosque hasta la llanura;
Tu nombre es más que la Acadia
Más que la esperanza de una patria
Tu nombre traspasa las fronteras;
Tu nombre es el nombre de todos
Los que a pesar de sus desgracias
Creen en el amor y en la esperanza.
Evangelina, Evangelina
1 Expresamos nuestro agradecimiento a la Dra. Paula Montoya por sus comentarios y sugerencias en la traducción de Evangelina
2 Según el sitio web del Museo McCord, ubicado en Montreal (Quebec) (http://www.mccord-museum.qc.ca/scripts/printtour.php?tourID=GE_P2_1_FR&Lang=2).
3 La cita es tomada del sitio web “J’ai la mémoire qui chante”. Según esta página web, se trata de una grabación hecha por el mismo Conte a inicios del 2000 (véase: http://memoirechante.wordpress.com/2011/12/29/michel-conte-evangeline/).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Gruesz, Sirsten Silva. Ambassadors of Culture: the Transamerican Origins of Latino Writing. Princeton University Press: Princeton, NJ, 2002. Hébert, Pierre-Maurice. Les Acadiens du Québec. Éditions de L’Écho: Montréal, 1994
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