Lidiando con Trump

Lidiando con Trump

1. Un poder dual que diluye responsabilidades

Venezuela sigue sometida a un régimen criminal y a un esquema de poder dual compartido con los Estados Unidos, una dinámica que genera mayor incertidumbre y permite a los actores eludir la responsabilidad política sin consecuencias aparentes.

Observemos, por ejemplo, cómo la responsabilidad política del régimen por su inacción y por el impedimento de auxilio tras los terremotos del 24 de junio en La Guaira se diluyó ante la presencia de las fuerzas militares norteamericanas. Mientras estas últimas asumían el control operativo del socorro, permitiendo el ingreso de ayuda incluso de países no alineados con el régimen, el cartel gobernante continuó desarrollando su agenda centrada en la búsqueda de divisas, oro y otros activos de valor, priorizándolos sobre la atención a las víctimas. Todo esto ocurrió con la aparente indiferencia de la administración Trump, como quedó registrado en tertulias y saludos amigables entre representantes de la embajada estadounidense y del Comando Sur con Diosdado Cabello.

Esta situación permite observar la estabilidad por encima de la indignación y la crítica de los venezolanos. ¿Importan al tercero?

2. La estrategia de la ambigüedad discursiva

Esta dualidad en el mensaje es un reflejo directo del estilo comunicacional de Donald Trump, sustentado en la credibilidad institucional que le otorga la presidencia de los Estados Unidos. Trump suele expresarse en dos direcciones opuestas, valiéndose de la vaguedad y la falta de precisión para acomodarse a cualquier resultado. De este modo, transmite un mensaje confuso que los receptores interpretan a su conveniencia, lo que le permite sostener diálogos paralelos donde sus contrapartes perciben que avanzan, pues ninguna posee el poder de imponer límites a su narrativa.

En la práctica, esta realidad favorece al régimen, que mantiene el control territorial directo. Dado que nadie puede precisar la oferta real del mensaje, tanto el régimen como la oposición consideran estar logrando progresos. Estas posturas son alimentadas por opinadores, medios digitales y analistas; sin embargo, todos sufren sobresaltos cada vez que la frialdad de los hechos desmiente la narrativa, reiniciando el ciclo una y otra vez.

3. El espejismo de la transición y la negociación desigual

Trump continúa ofreciendo a la Venezuela opositora la promesa de la libertad a través de una transición política. No obstante, pretende viabilizarla mediante un diálogo electoral entre dos sectores en extrema desigualdad:

  • Una representación opositora débil y desmotivada:encarnada en Dinorah Figuera como presidenta de la olvidada y diluida Asamblea Nacional de 2015 y sin motivación de liderazgo personal alguno.
  • El régimen criminal:representado operativamente por Jorge Rodríguez, quien ostenta la fuerza del poder usurpado y la motivación de preservar su supervivencia.

Este mecanismo desconoce y niega la última expresión popular del país en las elecciones del 28 de julio de 2024, así como el reconocimiento del liderazgo real de María Corina Machado en la oposición. Se establece así un diálogo desigual cuyo resultado de largo plazo es previsible: el cartel ganará tiempo para mantenerse en el poder, mientras que la administración Trump continuará apropiándose de recursos estratégicos (petróleo, oro y tierras raras) a cambio de brindar garantías de estabilidad al régimen.

La administración Trump sigue vendiendo esperanzas a una oposición que no termina de asumir el rol que la realidad impone. Se ha aceptado un juego comunicacional macabro sustentado en el miedo y la incertidumbre al futuro y a las responsabilidades nacionales que el momento exige de un liderazgo y un país que pareciera haber dejado en manos de terceros la resolución de su problema. La aceptación de las directrices emanadas de EE. UU. evidencia una adaptación voluntaria a una sumisión sin condiciones.

4. Conclusión: La hora de la agenda nacional

En definitiva, estas manifestaciones comunicacionales responden a un discurso de poder carente de ética, cínico, vago y difuso, cuyo único objetivo es preservar el statu quo para garantizar los intereses económicos y políticos de la administración estadounidense.

El verdadero dilema para los venezolanos radica en elegir entre mantener el acomodo voluntario a la sumisión o reaccionar mediante el desarrollo de acciones propias y coherentes con el interés nacional. Es una responsabilidad compartida que llama con urgencia a actuar al liderazgo actual, su omisión genera un vacío que terminará por propiciar el surgimiento de nuevos líderes que asuman directamente la responsabilidad de conducir al país en la reconquistar de la República con coraje y dignidad.

@PeterPaezMonzon

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