La muerte de Jina Mahsa Amini
La Muerte de Jina Mahsa Amini
JIna Mahsa Amini, una mujer iraní de unos 2 años, murió inesperadamente el 16 de septiembre de 2022 mientras estaba bajo custodia de la Gasht-e Ershad (Patrulla de Orientación; también llamada “política de la moral” por vestimenta “inapropiada”. El incidente provocó indignación en Irán, donde la ira contra el gobierno a estaba en auge, y desencadenó un movimiento de protesta sostenido y generalizado. Las protestas por la muerte de Amini, que reflejaban un amplio conjunto de agravios causados por la persistente negligencia del gobierno, se expresaron en el lema “Muer, Vida, Libertad”.
Jina Mahsa Amini
Amini nació el 21 de septiembre de 1999 y vivía en la provincia del Kurdistán, en el noroeste de Irán. Era de una familia kurda que la llamaba Jina, palabra urda que significa “vida”. Dado que la Republica Islámica de Irán restringe los nombres que no son persas ni islámicos, la familia la registró con el nombre Mahsa.
Era tranquila pero ambiciosa, y tenía previsto empezar a estudiar en la universidad a finales de 2022. Apenas unos meses antes de su muerte, empezó a gestionar una tienda boutique que su padre había abierto en su nombre.
Detención y muerte
En 2022, Irán luchaba por pacificar a una población profunda descontenta. Los iraníes estuvieron inquietos tras años de dificultades económicas, y una fuerte implementación de medidas de austeridad que provocaron importantes protestas y huelgas en junio y julio. Mientras tanto el gobierno de Ebrahim Raisi incrementaba el gasto en seguridad, vigilancia y censura en un esfuerzo por estabilizar el país.
Entre estas medidas se encontraba la estricta aplicación del régimen de vestimenta y del comportamiento sancionados por el Estado, de terminados por la clase dirigida de clérigos predominantes chiitas persas.
Al anochecer del 13 de septiembre Amini y su hermano llegaron a Teherán para visitar a sus familiares. Al salir de la estación de tren, el Gash-e Ershad detuvo a Amini por vestir ropa inapropiada y les dijo que la enviaban a un centro de detención para una clase correcta sobre vestimenta publica obligatoria. Los Amini protestaron – acababan de llegar a la ciudad y desconocían las nuevas normas de aplicación – y los agentes respondieron con fuerza. Otras mujeres detenidas por el Gasht-e Ershad ese día denunciaron que Jina Mahsa Amini fue brutalmente golpeada en la patrulla por resistencia al arresto.
Esa misma noche en el centro de detención, Amini se desplomó.
Imágenes de cámaras de seguridad difundida por el gobierno, la muestran cayendo repentinamente mientras hablaba con un agente. Entró en coma y fue trasladada a un hospital, donde falleció tres días después, el 16 de septiembre.
La causa del colapso de Amini, así como su muerte, siguen sin estar claras. Inicialmente, se le dijo a la familia que había sufrido un ataque cardiaco y un derrame cerebral. Los forenses del gobierno dijeron: “fallo multiorgánico causado por hipoxia cerebral” y afirmaron que el incidente estaba relacionado con una cirugía cerebral que habían encontrado en su historial médico. Pero su familia negó que hubiera habido complicaciones de esa cirugía, que había tenido lugar más de una década antes, y desestimó las afirmaciones de que sufría problemas de salud prexistentes. No se les permitió examinar su cuerpo, pero las fotografías y el video tomados de Amini durante su visita al hospital indicaron un traumatismo craneal.
Reacción y Protestas

La reacción, al principio fue local. La muerte de Amini resonó en un movimiento que duraba décadas entre los kurdos contra el asesinato de las mujeres kurdas. En su funeral, en la provincia iranii del Kurdistán, los asistentes corearon el lema que se había entonado con tanta frecuencia en los funerales de las mujeres kurdas: “Jin, Jian, Azadi” (Mujer, Vida, Libertad). Algunas mujeres se quitaron los pañuelos mientras el funeral se convertía en una protesta. Las fuerzas de seguridad se enfrentaron con la multitud y la noticia del enfrentamiento se difundió rápidamente. Pronto estallaron protestas en otras ciudades de Irán, y muchos manifestantes repitieron el cantico escuchado en el funeral de Amini y se quitaron sus propios pañuelos.
Aunque Irán había sido asediado por varias protestas masivas y notables en los últimos años, las protestas desencadenadas por la muerte de Amini demostraron ser la mayor erupción de disturbios dentro de Irán desde la revolución de 1979. No solo reunieron a mujeres que buscaban un mejor trato bajo la le, sino también a hombres, como el hermano de Amini, que estaban preocupados por lo que un estado cada vez más brutal significaría para ellos y sus seres queridos.
Baluchis, azeríes y árabes también se unieron a los kurdos en la indignación por el trato del régimen a las minorías étnicas y religiosas. Algunos iraníes religiosos también expresaron su apoyo al movimiento, incluidos los miembros de la minoría sunita, así como chiita que abogaban por una mayor libertad religiosa. Para finales de año, alrededor de 20.000 manifestantes habían sido arrestados y al menos otros 500 habían sido asesinados, cifras que eran mucho más altas que las de las manifestaciones más organizadas, pero menos duraderas del Movimiento Verde en 2009.
Durante meses, las protestas ofrecieron la esperanza de un cambio significativo. Las mujeres aparecían frecuentemente en público sin llevar el pañuelo obligatorio, el Gasht-e Ershad parecía haber desaparecido y corrían rumores de que el gobierno podría eliminar por completo el requisito de cubrirse la cabeza. Sin embargo, a medida que los disturbios se calmaban a principios de 2023, parecía que el gobierno solo pretendía redoblar sus esfuerzos. En enero, el poder judicial anuncio sentencias más severas para quienes infringieran el código de vestimenta. En marzo, el gobierno comenzó a usar cámaras de vigilancia para aplicarlo. En julio, el Gasht-e Ershad volvió a las calles.
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