Hablemos de transición…

Hablemos de transición…

Toda transición política conlleva un cambio, ir de un régimen político a otro distinto, en Venezuela esta “mudanza” parece  impulsada desde Estados Unidos a través de cambios económicos para lograr mejoría socioeconómica y estabilidad, es una simulación que enmascara una “regencia administrativa” para la inversión extranjera: no es transición, pues, el poder continua en las mismas manos criminales sin un cambio de rumbo a la vista, de hecho “la amnistía» regulada por los victimarios busca mostrar su “benevolencia” con sus reglas de convivencia, lo cual es un absurdo que invalida el discurso de transición.

Lo ocurrido con “Juan Pablo Guanipa” muestra el modo de ser del régimen, pero además, evidencia “el error o, lo pactado” en mantener la autoridad tutelada, es un hecho concreto y notorio que expone el espíritu de maldad y odio como esencias del régimen que solo puede terminar con una transición verdadera; sostener al régimen en control, es obligar a un país a vivir y soportar un proceso de transición falso que no lleva a la democracia, ni a la libertad.

Venezuela sigue secuestrada por una organización político criminal hibrida, en simbiosis con Estados Unidos, esta realidad plantea una mayor complejidad a un proceso de transición política.

Características Fundamentales de una Transición:

  • Incertidumbre: Nadie sabe con certeza si el proceso tendrá éxito o si se mantendrá el autoritarismo criminal.
  • Negociación (Pactos): Una transición implica acuerdos entre quienes abandonan el poder y quienes aspiran a él para evitar un conflicto civil a gran escala, la esencia de esos acuerdos en Venezuela, tienen que basarse en valores y virtudes para construir un país distinto, pero, que valores negociar con criminales.
  • Liberalización: La recuperación de libertades civiles (libertad de expresión, reunión, liberación de presos políticos) obliga a estar medianamente claros, ¿Quién perdona? ¿Qué se perdona? ¿Qué bienes se recuperan, reintegran, y quien decide?
  • Rediseño Institucional: En Venezuela solo un cambio de la Constitución puede operar el rediseño, dada la profundidad de la penetración de la organización criminal y la destrucción de las instituciones, publicas y privadas. 

La Transición Verdadera.

En el caso venezolano estas características requieren su abordaje, conscientes de la naturaleza del sistema “político criminal hibrido” existente, lo cual, para una transición verdadera exige un modelo de Ruptura Institucional Asistida para encausar las negociaciones por senderos que disipen la incertidumbre, permitiendo reconciliación y convivencia social como frutos de la nulidad absolutas de todos los procesos judiciales, concluidos o no, instaurados o seguidos para reprimir, perseguir y/o controlar a los venezolanos, sin impunidad y con garantía de justicia, dando de esta manera oportunidad a una  re-institucionalidad  virtuosa que potencie las probabilidades de  lograr un país libre y democrático aceptado por todos, es una transición especial, una operación de rescate institucional y reconstrucción nacional.

Como hacerlo 

  • Es necesario recuperar el monopolio de la fuerza, esto impone dos caminos: 1) Construir unas nuevas Fuerzas Armadas y 2) Desarmar y disolver los grupos paramilitares o irregulares para garantía del orden y libertad, esto reclama la asistencia internacional especializada dado el carácter transnacional del crimen organizado y del terrorismo, y la complicidad, inoperatividad y perdida de sentido de los cuerpos militares existentes.
  • Es indispensable recuperar la identidad, desarrollando un plan para documentar al ciudadano venezolano, dentro y fuera del país, crear un sistema nuevo e inviolable que permita recuperar la soberanía, esto exigiría observación técnica internacional para su transparencia, y el resguardo de pruebas y detección de las alteraciones de identidades ocurridas. 
  • La recuperación del tejido social es un hecho fundamental para un nuevo país, su semilla debe ser la justicia entendida como capacidad honesta de separar el bien y el mal sin impunidad, para devolver la confianza al dialogo político y social, exige una comisión de la verdad liderada por asociaciones de víctimas para contar la verdad y establecer baremos de reparación reales que permitan un tejido social sano. 
  • Cero amnistías cero olvidos para crímenes de lesa humanidad, su autoría debe abarcar a todos los instigadores, ejecutores y responsables de torturas, asesinatos y desapariciones forzadas, de manera que rindan cuenta a la sociedad y sirvan de ejemplo de un “nunca más”, sin olvidar a jueces, fiscales y médicos o sanitarios que se prestaron para hacer posibles la persecución y secuestros judiciales, así como las torturas, e impunidad de sus autores. Los hoy presos políticos no requieren amnistía, no hay delitos que perdonar, sus condenas provienen de delitos inventados por la dictadura, lo que procede es la nulidad de todos los procesos judiciales llevados bajo ese criterio.
  • Hay que establecer los destinos de los activos saqueados para recuperarlos y devolverlos a la nación y/o particulares víctimas, identificando incluso a figuras internacionales que parasitaron la dictadura para enriquecerse personalmente y/o financiar sus movimientos políticos.
  • Refundar la Justicia con el diseño de todo el sistema de administración de justicia en su estructura, jurisdicción, competencias, funcionamiento, y la conformación y elección de sus miembros con base al mérito académico, ética personal y profesional, para edificar una justicia creíble, ágil, segura e imparcial, pero rigurosa aceptada por todos. 
  • La refundación de un sistema educativo y comunicacional que propicie el retorno del talento en diáspora, que ayude a construir un nuevo sistema educativo adaptado a los nuevos tiempos, que forme hombres libres, ciudadanos, trabajadores y/o profesionales capacitados para incorporarse tempranamente al mercado laboral, bien sea en oficios, industria o actividad profesional. Este nuevo sistema debe alcanzar a todos.
  • Establecer un nuevo órgano electoral que depure el registro electoral, que organice elecciones generales que permitan a Venezuela decidir su destino en una nueva Constitución. 

La conclusión:

Para evitar que la «semilla actual» siga dando frutos amargos, es necesario establecer una Junta de Gobierno Integral. Esta debe reflejar la voluntad expresada por los venezolanos el 28 de julio de 2024 y contar con respaldo internacional para devolver la estabilidad y la confianza a los ciudadanos e inversores extranjeros.

«La transición verdadera requiere que el país despierte, venza el miedo y asuma la responsabilidad de luchar para transformar la realidad actual en una oportunidad histórica. Venezuela es nuestra, el momento de conquistar la libertad y democracia es ahora, nadie puede imponer al cronograma al país, es hora de hacerlo.»

@PeterPaezMonzon

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