Emigrar forzados

Emigrar forzados

José Antonio Páez Santamaría soy venezolano y tengo 29 años, Odontólogo graduado en la Universidad de Los Andes (ULA), Mérida Venezuela, el 16 de julo de 2015, con mi esposa Natalia Ramírez, también odontólogo de la ULA y postgrado en Brasil, salimos de Venezuela, ya era insoportable la situación del país, no ofrecía ya un futuro, no podíamos pensar en hijos sin libertad.

En diciembre de 2014 tomamos la decisión de partir, pensamos y nos organizamos, salimos por el aeropuerto internacional Simón Bolívar, hasta Panamá y de allí a Quito, estábamos en Ecuador, en el equipaje llevamos nuestra ropa y lo más importante nuestros títulos de odontólogos, ya que el destino elegido fue Ecuador donde podíamos homologar nuestros títulos y trabajar en nuestro campo.  

Hubo miedos, siempre existen, emigrar es algo a lo que el venezolano no estaba acostumbrado, tener que dejar todo atrás, llegar a un país y ser el extranjero, el venezolano estaba acostumbrado a compartir con el extranjero, pero en Venezuela. Nuestra principal preocupación es la familia dejada en Venezuela, creo que es lo más duro de emigrar.

En Ecuador nos hemos planificado y organizado, han sido pocos los miedos, nos informamos antes de las normas legales que pudieran afectar nuestra profesión y desarrollo personal, desde nuestro arribo nos enfocamos en resolver nuestra situación legal para residir, trabajar y cubrir obligaciones para darnos un poco de seguridad, tales como seguros médicos, créditos bancarios entre otros, además, tener un extra para poder ayudar a los familiares que quedaron en Venezuela. 

Gracias a Dios, los amigos que hemos cultivado en este país son amigos de verdad, nos han integrado en su grupo tanto social como familiar, nuestras preocupaciones hoy en día con 2 hijos pequeños en formación, son culturales, acá se maneja un país extremadamente machista, con todas sus consecuencias sociales a la cual no estábamos acostumbrados en Venezuela, ni en nuestras casas, pero la realidad es que nosotros somos los que llegamos a una sociedad diferente, siempre hay cosas que nos gustan y otras que no tanto, pero, nos tenemos que adaptar.

Familiarmente es muy duro, venimos de familias muy unidas, acostumbrados a compartir todas las semanas y ahora nos toca con mucha suerte hablar por video llamadas, si el internet es bueno o si nuestros familiares tienen luz en Venezuela.

En el ámbito laboral corrimos con suerte, trabajamos en nuestro campo, además con excelentes profesionales y seres humanos que hoy en día los consideramos nuestra familia (prestada) y gracias a Dios tenemos una buena recepción por parte de nuestros colegas y pacientes.

Siempre lo comentamos en casa, emocionalmente es duro estar lejos sin los familiares, hay días buenos y días malos, pero siempre se extraña estar en Venezuela, aquí hemos prosperado en lo personal y también en lo profesional pero no acabamos de sentirnos plenos, es como una vida prestada.

Nosotros llegamos con un plan de estar un año en Ecuador, pero vamos a cumplir 5 años aquí, las expectativas son de inversión.

Creemos que este es el año de Venezuela para salir de la crisis, parece que todo está llegando a su punto crítico en lo político y lo social. Sabemos que desde que salimos de Venezuela todos los años es el año, pero bueno no perdemos la fe, deseamos regresar a Venezuela, pero siempre y cuando las condiciones estén dadas para que mi familia sea libre y feliz allá. Extrañamos muchas cosas, la familia es el punto más alto, además sus playas, la comida.

La crisis del país nos obligó a buscar afuera lo que en Venezuela hoy no es posible, la familia se ha dispersado, mi hermano mayor se encuentra en Barcelona España, mis padres y mi hermano menor aún están en Venezuela, y cerca de 16 primos, solos o con sus esposas e hijos regados por el mundo.


Para el emigrante la necesidad más importante es contar con el respaldo de tu embajada o consulado, lo cual no tenemos, también es muy importante un seguro médico, todo esto es por las vivencias personales, gracias a Dios en el tema de salud estamos todos bien, pero siempre fue uno de mis miedos al estar solo en otro país, contar con un seguro que pueda resolver cualquier evento, me pasó con mi hijo.

Creo que es muy importante para el emigrante, buscar y conocer todo lo bueno del país que te está recibiendo. 

Mientras se está lejos, como emigrante mantienes en la mente pensamientos y preocupaciones familiares y del país que dejas, sueño con poder ver envejecer a nuestros padres, estar pendiente de sus preocupaciones y necesidades como ellos lo merecen.

Pronto esperamos encontrarnos en una Venezuela en libertad.

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