El Peso Absoluto en una Lucha

El Peso Absoluto en una Lucha

Gérard Páez Monzón

En el momento de subirse sobre una balanza el peso físico de una persona puede camuflarse fácilmente vistiéndose con ropa pesada y cargada en los bolsillos de materiales externos como celulares, llaves, y otros elementos que harían la tarea, por lo que para saber el peso físico es montarse desnudo.

Ese es el peso físico, ahora el peso absoluto de una persona es lo que pesa su ser sobre la balanza de la verdad. Uno puede vestirse de retórica, de diplomas universitarios, de medallas, de dinero, de propiedades, de rangos militares, de cargos políticos, de imagen, de viajes, de experiencias y de cualquier aire que nada de eso va a la balanza de la verdad, a pesar de ser cierto todo lo anterior. Lo que sí es verdad, es la verdad que ha dejado todo eso en su ser como individuo, es su peso absoluto, la verdad al desnudo. Se ve al descubierto en la cualidad de verdad de su consciencia ante el entorno, ante lo que vive, ante sus seres queridos, conocidos y sociales en general, ante la naturaleza. He aquí la brillantez del individuo, no como los ojos engañan que “miran” las capas originadas por la materia gris. El punto central aquí es que cada vez que vive un individuo la verdad la dopamina que se siente internamente es sólida, nutriente, y sobretodo hace sentir la sangre de los principios que emanan por todo el cuerpo serenidad, valentía y seguridad al accionar.

En este momento que vivimos en Venezuela lo que debemos hacer es hacer crecer el sentimiento del peso absoluto de cada uno de nosotros y vivir siempre con esa consciencia. No puede afectarnos ninguna opinión fuera de la verdad, así como no pierde un céntimo de valor cuando el mejor falsificador pinte el cuadro de la Mona Lisa con respecto a la Gioconda de Leonardo da Vinci. Es vivir con el peso absoluto del país que también, igual que en el individuo, su peso proviene de la verdad y es por eso que lo único que nos debe mover nuestro sentir de lucha es la verdad. La verdad es que ganamos por paliza las elecciones Presidenciales. La verdad es que la prueba está ahí afuera por el físico de las Actas de Escrutinio, publicadas y legalmente inimpugnables y hoy resguardadas en una bóveda de seguridad nacional de la República de Panamá. La verdad de conducta del  país es la Constitución Nacional de Venezuela. La verdad que expresa muy clara que el único que debe juramentarse como Presidente es el ganador, Edmundo González Urrutia para el período 2025-2031. La verdad que el artículo 231 dispone que el Presidente electo debe prestar juramento el 10 de enero del primer año del período constitucional. La verdad es que es un hecho notorio que las circunstancias de normalidad institucional que debieron servir de base para el establecimiento de la norma del artículo 231 no existieron. La verdad que fue todo lo contrario anunciando públicamente y creando un conjunto de circunstancias amenazantes e intimidatorias hasta el cierre aéreo y fronteras impidiendo por todos los medios el ingreso del Presidente electo de Venezuela al país. La verdad que esas circunstancias inconstitucionales creadas violan abiertamente al artículo 50 constitucional que establece que toda persona puede transitar libremente y por cualquier medio (..pensando también en MCM) por el territorio nacional, ausentarse de la República y volver, sin limitaciones que las establecidas por la ley. La verdad es que la Constitución no previó que el Presidente electo fuese amenazado públicamente de atentados contra su libertad, su integridad física y su vida. La verdad es que ante esta amenaza real se debe proceder cumplir con el requisito constitutivo y de fondo del juramento a través de cualquier otra forma idónea que, como dice el artículo 7 del Código de Procedimiento Civil, sirva para alcanzar el fin que se propone la norma, y que no es otro que la exteriorización pública del acto de juramentación ante la Asamblea Nacional democrática legítima del 2015, también como compañía del TSJ legítimo, y hasta por vía electrónica ante el contexto antidemocrático que es otra gran verdad.

Termina esta mentalización personal y de país es la verdad que los militares quienes tienen el juramento y la responsabilidad de hacer proteger a la Constitución Nacional saben todo esto muy bien porque todo militar es un experto de la letra e intención de cada palabra de la Carta Magna de Venezuela donde les brilla como un sol el artículo 350.

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