«El Loco»

Khalil Gibran (Besharre, Libano, 1883-1931 New York, EEUU) poeta y filósofo, su obra reúne el pensamiento oriental y occidental, para dejarnos interrogantes cristianizando el mensaje desde el amor como lo verdadero en esencia y sentido de la vida, en esta ocasión traemos del libro “El Loco 1918” dos de sus reflexiones “El Loco” y “Dios” como abre bocas a tu sed.

El Loco – Concepto y Fotografía: @FabianaPaez Cortesia: ARGOTSTUDIOS

“El Loco”

   Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió:

Un día, mucho antes de que nacieran muchos dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que me habían robado todas mis máscaras – si: las siete máscaras que yo mismo me había confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas -; corrí sin máscaras por las calles atestadas de gente, gritando:

  ¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos Ladrones!

  Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas.
  Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su casa, señalándome gritó:

¡Miren! ¡Es un loco!

  Alcé la cabeza para ver quien gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si fuera presa de un trance, grité:

¡Benditos! ¡Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras!
Así fue que me convertí en un loco.

  Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.

Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad, ni siquiera el ladrón encarcelado está a salvo de otro ladrón.

Reflejo – Fotografía @PeterPaez

 
“Dios”

En los días de mi más remota antigüedad, cuando el temblor primero del habla llegó a mis labios, subí a la montaña santa y hablé a Dios, diciéndole: 

Amo, soy tu esclavo. Tu oculta voluntad es mi ley, y te obedeceré por siempre jamás.
Pero Dios no me contestó, y paso de largo como una potente borrasca.

  Y mil años después volví a subir a la montaña santa, y volví a hablar a Dios, diciéndole:
  Creador mío, soy tu criatura. Me hiciste de barro, y te debo todo cuanto soy.
  Y Dios no contestó; pasó de largo como mil alas en presuroso vuelo.

   Y mil años después volví a escalar la montaña santa, y hablé a Dios nuevamente, diciéndole:
Padre, soy tu hijo. Tu piedad y tu amor me dieron vida, y mediante el amor y la adoración a ti heredaré tu Reino.
Pero Dios no me contestó; paso de largo como la niebla que tiende un velo sobre las distantes montañas. 

Y mil años después volví a escalar la sagrada montaña, y volví a invocar a Dios, diciéndole:
¡Dios mío!, mi supremo anhelo y mi plenitud, soy tu ayer y eres mi mañana. Soy tu raíz en la tierra y tú eres mi flor en el cielo; juntos creceremos ante la faz del sol.
Y Dios se inclinó hacia mí, y me susurró al oído dulces palabras. Y como el mar. Que abraza al arroyo que corre hasta él, Dios me abrazó.

  Y cuando bajé a las planicies, y a los valles vi que Dios también estaba allí.

Tomados del Libro “El Loco” de Khalil Gibran Gibran. Las fotografías se explican.

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