La prensa extranjera que presenció los hechos quedó traumatizada. La turba los agredía y los amenazaba cuando trataban de registrar lo que estaba pasando, les rompían las cámaras. La policía incluso intentó impedir que entraran en la zona para no permitirles cubrir los hechos.
Un fotógrafo británico dijo “fue lo más horrible que vi en mi vida y cubrí el Congo y Kosovo, nunca lo voy a olvidar, fue un asesinato de la peor calaña. Cuando pienso en esto, veo la cabeza de ese hombre, toda destrozada, sé que voy a tener pesadillas por el resto de mi vida».
La italiana Mediaset logró registrar algo y la presión de censura de las autoridades palestinas fue tal que el subdirector de la RAI en Jerusalén, Riccardo Cristiano, salió a aclarar que ellos no tenían nada que ver con las imágenes, que las había grabado un competidor.
Incluso dijo que estaba seguro de que los hechos en realidad no habían sido así. Según la RAI, Riccardo ya había sido agredido cubriendo revueltas palestinas y tenía miedo de ser culpado por esto. Mediaset tuvo que retirar a su personal de la zona por temor a ataques de venganza.
Pero LA imagen del hecho, la que quedó clavada en la mente de todo el mundo, fue esta, la de Aziz Salha, de por entonces 19 años, que irrumpió en la comisaría y participó del linchamiento. Se lo ve en la ventana, eufórico, mostrándole a la multitud sus manos llenas de sangre.