UN ADN A LOS OJOS DE UN MUNDO QUE NO QUIERE VER

UN ADN A LOS OJOS DE UN MUNDO QUE NO QUIERE VER

Ceci Denot @gordameir 3 oct

El 12 de octubre del 2000, Yossi Avrahami (38) y Vadim Nurzhitz (33), reservistas en el ejército israelí, se dirigían en un vehículo civil a una base en Cisjordania. Tenían poca experiencia militar, no conocían la zona y se equivocaron de ruta, por lo que terminaron en Ramallah.

Al llegar a un puesto de control de la Autoridad Palestina, fueron detenidos por policías palestinos y llevados a la comisaría de El-Bireh. Recién empezaba la segunda intifada. Rápidamente los rumores de que había israelíes en esa comisaría se extendieron entre la población.

Una turba furiosa de más de mil palestinos apareció fuera del edificio a los gritos. Algunos lograron irrumpir en el edificio, redujeron a la policía palestina y lincharon a ambos israelíes. Los golpearon. Los apuñalaron. Los mutilaron.

Tiraron el cuerpo de uno por la ventana, ante los vítores de la multitud, para que la turba en el exterior continuara abusando del cuerpo. Lo pisotearon, lo golpearon con barras de metal. La multitud estaba totalmente enloquecida.

Le arrancaron los órganos y los exhibían excitados. A uno le dispararon y lo prendieron fuego y su cabeza fue golpeada hasta quedar irreconocible. Luego, arrastraron los dos cuerpos mutilados hasta la plaza Al-Manara en el centro de la ciudad e hicieron una celebración victoriosa

La prensa extranjera que presenció los hechos quedó traumatizada. La turba los agredía y los amenazaba cuando trataban de registrar lo que estaba pasando, les rompían las cámaras. La policía incluso intentó impedir que entraran en la zona para no permitirles cubrir los hechos.

Un fotógrafo británico dijo “fue lo más horrible que vi en mi vida y cubrí el Congo y Kosovo, nunca lo voy a olvidar, fue un asesinato de la peor calaña. Cuando pienso en esto, veo la cabeza de ese hombre, toda destrozada, sé que voy a tener pesadillas por el resto de mi vida».

La italiana Mediaset logró registrar algo y la presión de censura de las autoridades palestinas fue tal que el subdirector de la RAI en Jerusalén, Riccardo Cristiano, salió a aclarar que ellos no tenían nada que ver con las imágenes, que las había grabado un competidor.

Incluso dijo que estaba seguro de que los hechos en realidad no habían sido así. Según la RAI, Riccardo ya había sido agredido cubriendo revueltas palestinas y tenía miedo de ser culpado por esto. Mediaset tuvo que retirar a su personal de la zona por temor a ataques de venganza.

Pero LA imagen del hecho, la que quedó clavada en la mente de todo el mundo, fue esta, la de Aziz Salha, de por entonces 19 años, que irrumpió en la comisaría y participó del linchamiento. Se lo ve en la ventana, eufórico, mostrándole a la multitud sus manos llenas de sangre.

Salha fue condenado a cadena perpetua en 2004, pero fue liberado en 2011 como parte del acuerdo de intercambio de prisioneros por Gilad Shalit. El día de hoy, el ejército israelí lo eliminó en Gaza. Espero que Vadim Nurzhitz y Yossi Avrahami puedan descansar un poco más en paz.

Tomado de X

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