La Inquisición en la ULA

La Inquisición en la ULA

Gérard Páez Monzón

Un Profesor, o un personal universitario, creyente profeso que mantiene opiniones religiosas contrarias a las aceptadas por la iglesia conformada por la corte de cardenales del Consejo Universitario y sus tentáculos de ejecución de Patriarcas y Primados en los Consejos de Facultad, de Arzobispos y Presbíteros en los Consejos de Escuela, y de Diáconos y Fieles en los Consejos de Departamento, toda esta línea real  Inquisidora comandada por el papator-reytor, o que rechaza las doctrinas prescritas por esa iglesia en sus obsoletos  estatutos universitario como fe única ante la realidad de menos de $30 mensuales y una universidad con ambientes destruidos o paralizados o penalizados en calidad en el tiempo por más de 10 años será calificado como hereje, tratado y perseguido como tal hasta lograr sus destierro o “muerte” (¿)universitaria(?).

Una primera oleada de herejes se encontró contra la pared del ejército inquisitorial antes de la pandemia, obligándoles a dimitir. A su regreso la Inquisición tomó fuerza al recibir las ordenes del régimen de expulsar a todo individuo universitario que no se encuentre en su puesto de trabajo in-situs, a pesar de la continua destrucción de la estabilidad socioeconómica. Esta es la génesis de la verdadera crisis universitaria, la persecución del capital humano hasta su destrucción absoluta. ¡Basta ya!

No tienen cabida tampoco aquellos poncio pilatos quienes quieren lavarse sus manos y caras como si no fueran parte de las mesas Inquisidoras, señalamos, para ser explícitos, claros, concisos y responsables con la historia de los hechos, tanto a  Decanos, Consejeros, y Profesores Universitarios miembros de Departamentos, Grupos Académicos,  Laboratorios, en fin, miembro de la universidad porque ya con el primer Poncio Pilatos se aprendió que son tan cómplices y miembros de la Inquisición ordenada por el régimen chavista y obedecida a muerte por el reytor y su corte del consejo universitario de la no sé qué universidad, todo en minúscula por su nivel real, localizada ahora sí, más fuera que dentro de la cordillera de los Andes. ¡Basta ya!

En nuestra miseria académica que se vive en la Universidad de Los Andes, la Inquisición se encarga de castigar con látigos de plomo cortante en sus puntas a Profesores Universitarios que simplemente no profesan su religión de ‘patria, socialismo o muerte’ en su presencialidad, especialmente con los Doctores, con los que simultáneamente realizan Doctorados y enseñan, con los que no viven en la ciudad, con los de alto nivel, con los valiosos por sus estudios y formación; por su accionar aún en estas condiciones insoportables socio-política-económicas para cumplir con cualquier deseo académico.

Esta corte feudal del Consejo Universitario no se pronuncia acerca del 28 de Julio, lo que hace es llamar a clases como si no fuera un ente pensante y responsable ante la sociedad venezolana de lo sucedido del fraude electoral. El Consejo Universitario, los caballeros de la corte, su reytor y ahora papator no les importa, no reconocen, que miembros de su personal se encuentren presos por su discernir con el régimen, no les importa que los salarios de toda su comunidad se encuentren por el piso, que la protección y seguro de salud sea una condena a muerte por cualquier enfermedad, etc, etc.

Lo que si les importa es cumplir con cada deseo del régimen que publique con las universidades a pesar del rompimiento del contrato como patrón con sus empleados universitarios. A pesar que algunos buscan caminos alternos para hacer universidad, no existen las condiciones para hacer cumplir con cualquier horario, para cumplir con cualquier programa de estudio, para cumplir en los tiempos establecidos por ambientes de luz de primer mundo como lo fue la Universidad de Los Andes, en mayúsculas. El sindicalismo de la universidad no salió al frente a protestar fuertemente la caída de salarios y condiciones de trabajo a niveles indignos e inaceptables como merecen los universitarios por sus responsabilidades, y útilidades para la sociedad. Este ataque de la inquisición ha sido permitida por verdaderamente tímidos e ineficientes sindicalistas y por brutos populistas seguidores de una fe feudal, no hay que pensar mucho para etiquetarlos. ¡Basta ya!

Los estatutos universitarios sirven para aplicar el odio a cualquier hereje de la fe que profesan en los timoratos consejos de la universidad, desde el consejo universitario, consejos de facultades, consejos de escuelas y consejos de departamentos. Son buenos para la Inquisición, para expulsar sus miembros y especialmente si son los mejores. No son buenos para reconstruir Academia y Productividad en este desastre sociopolítico de las universidades y del país.

Finalmente, cualquier abogado defensor de los herejes expulsado, un abogado recién graduado sin experiencia, en su primer caso, hará triunfar la justicia fácilmente en cualquier tribunal serio y responsable porque definitivamente que el patrón, llamado régimen y la infraestructura de mesas  Inquisidoras dentro de  la universidad,  alineadas a los deseos del patrón, carecen de respeto y ética al contrato firmado por todos nosotros los universitarios. No debe amanecer muerto un profesor más en el lecho de su cama por el sueldo de miseria de menos de 30 dólares al mes. ¡Basta ya al movimiento Inquisidor!»

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