Aunque a veces es inevitable compararse, salir de esta conducta tóxica y dañina es posible si seguimos los consejos de los expertos:
Practicar la gratitud. Enfocarse en lo positivo y agradecer lo que tenemos ayuda a contrarrestar los sentimientos negativos. Beatriz Gil Bóveda recomienda llevar un diario de gratitud ya que puede ser muy útil: «Al escribir diariamente sobre lo que valoramos en nuestra vida, podemos cambiar nuestro enfoque hacia lo que realmente importa».
Establecer metas personales. En lugar de compararnos con otros, es mejor fijar y trabajar en nuestras propias metas. Esto nos permite medir nuestro progreso basado en nuestro crecimiento personal y no en estándares externos. «Establecer metas realistas y alcanzables nos proporciona un sentido de dirección y propósito», recalca la experta.
Limitar el uso de redes sociales. Reducir el tiempo en redes sociales puede disminuir la comparación constante. Hay que recordar que lo que se muestra en RRSS no refleja la realidad completa de las personas, y al limitar nuestra exposición a estas plataformas, podemos concentrarnos más en nuestra vida y menos en las vidas idealizadas de los demás.
La sensación de quedarse atrás, estancada o de no avanzar es una experiencia común, exacerbada por las redes sociales y las expectativas sociales. Sin embargo, es posible gestionar estos sentimientos a través de la gratitud, la fijación de metas personales y la limitación del uso de redes sociales. Beatriz Gil Bóveda concluye que, al centrarnos en nuestro propio crecimiento y bienestar, «podemos reducir la comparación negativa y mejorar nuestra salud mental».