Una persona tóxica es aquella que nos altera profundamente el estado de ánimo y cuyo comportamiento puede ser perjudicial no solo para quienes la rodean sino también para sí mismo. Aunque existen muchos tipos de personas tóxicas, normalmente son personas que no han evolucionado emocionalmente; personas inseguras, egoísta y poco independientes. Tienden a relacionarse de forma absorbente, agotando, estresando y/o deprimiendo a la gente que tiene alrededor.
Cabe destacar que no todos reaccionamos del mismo modo ante las personas, es decir, puede que esa persona que para ti es tóxica no lo sea para los demás. Por otro lado, el grado de cercanía también influye y en función de ello la relación podrá ser más o menos nociva. Por ejemplo, los padres y las parejas tóxicas suelen ser más difíciles de gestionar debido al alto grado de vinculación. Aunque también pueden ser duras las relaciones tóxicas con amigos o compañeros de trabajo que no podemos evitar.
También es importante tener en cuenta que todas las personas tenemos a veces rasgos perjudiciales para los demás, por ejemplo, ser muy impulsivo en las discusiones, buscar constantemente atención o culpar a otros de cosas que no les corresponden. Por tanto, todos podemos llegar a ser personas tóxicas durante etapas concretas o serlo para algunas personas en particular. No es que la persona sea tóxica en sí, más bien es que su comportamiento es tóxico o su relación con otra persona es tóxica.