Hoy, las famosas frases escritas por el Nobel en aquellos papeles han sido bautizadas como la teoría o fórmula de la felicidad Einstein.
En una de ellas dice: «Una vida humilde y tranquila trae más felicidad que la persecución del éxito y la constante inquietud que implica». En la otra: «Donde hay una voluntad, hay un camino».
Si la primera parece estar influida por el momento en la vida del científico -fue escrita en 1922, un año después de recibir el Premio Nobel de Física por sus servicios a la física teórica, y especialmente por su descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico, un paso fundamental en la evolución de la teoría cuántica- la segunda es más coherente con su pensamiento base. De hecho, ya en otras ocasiones Einstein había hecho referencia al poder de la voluntad en la vida.