El Traje del Protector de Mérida

El Traje del Protector de Mérida

¿A quién protege? A quien lo nombró, no a otra persona, su investidura solo tiene sustento y competencia en la reconocida por quien lo nombró, sus pares y sus súbditos, triste sustantivo para describir complicidad.

Sin embargo, hay que ocuparse de su traje en el IHULA, como el traje del emperador, la verdad no está en las voces de opinadores, aduladores, cómplices y aspirantes a sus favores; hay que ver debajo del traje.

Hagamos retrospectiva, son 20 años de dictadura, saqueo y destrucción de un país, generando una catástrofe humanitaria compleja en todos los órdenes de la vida en sociedad, por ello, el éxodo de más de 8 millones de venezolanos en búsqueda de oportunidad para vivir en libertad.

Venezuela lucha, toma aire y regresa a la lucha sin detenerse, resistiendo todos los ataques de un régimen criminal que recurre al narcotráfico, terrorismo y paramilitares para sostenerse en el poder, saqueando al país, enriquece y comprar apoyo en hombres de uniforme y armas, pero, ya lucen agotaos, cansados, sin el coronavirus presentan los síntomas, pronto morirán solos en ahogo para ser cremados y olvidados, moribundos observan un virus que causa un detente en el mundo, un repensar, desnudando la realidad e intereses de los grupos de poder, invierten en armas, mas no en salud, educación, ni sueños de humanidad, son empíricos del poder.

Ante este dilema, sin combustible en un país otrora petrolero, destruidas sus empresas e industrias, sistemas de salud y servicios, el virus les alivia, ordenan el aislamiento social, refrendando la parálisis que la destrucción y el saqueo han impuesto en los venezolanos, lo hacen en la creencia de detener la percepción de su naturaleza criminal, de generar empatía al tratar con una población auto secuestrada, en aislamiento domiciliario, de aprovechar el síndrome de Estocolmo que surge en algunos rehenes por sus captores, dando a elegir salud ante libertad.

Pero, no ven sus miedos, esos que representa el traje del protector, quien, frente a la descripción sanitaria expuesta por autoridades de salud: existencia de 376 personas valoradas que presentan síntomas compatibles con el coronavirus, a quienes se cataloga sospechosos, dada la ausencia de test confiable, responde desde el miedo, desnudando verdades: No confían en sus propios datos, saben que un brote incontrolable es una realidad; el traje reconoce no existir un sistema de salud; reconoce la desconfianza de todos en la información; pero, deja al descubierto que para ellos, los demás somos desechables, pues, despreciar, no cuidar y desechar la primera línea frente a la enfermedad, es despreciar, no cuidar y desechar a quienes esa primera línea debe proteger, a los venezolanos.

Esta conducta deja claro que a los venezolanos nos ocupa una lucha ética, hay que desplazar un grupo narco criminal terrorista, y que no podrá hacerse desde las vías democráticas, son lenguaje e intereses distinto, es necesaria una fuerza igual o superior creíble. Están agotados, hay que empujar la solución, el traje del protector es una señal real y notoria de la voluntad de permanecer en el saqueo, de allí, que, un gobierno de cohabitación, un acuerdo practico con criminales solo satisface a sus cómplices, es un dilema falso, tenemos derecho a la salud en libertad, es un dilema no coherente con los valores de lucha, con el hombre en libertad.

Peter Páez Monzón.

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