El Principado de Caracas

El Principado de Caracas

Gerard Páez Monzón
Extranjero

Comienzo este testimonio señalando que soy un individuo de siete mares. Tengo diplomas para mostrar recorridos, idiomas para navegar historias, heridas para compartir emociones, y fotos para componer poesías y de repente me vengo a innovar a una compañía en la capital del país y !pum! me encuentro de repente en un lugar extraño, algo que no había vivido, algo como un octavo mar que no existía… un Principado.

El principado es una forma de gobierno en la que el jefe de Estado es un príncipe. Este modelo de gobierno se dio mucho en la Edad Media y la Edad Moderna en los periodos que abarcan del siglo XV al XVIII; los principados eran, políticamente hablando, pequeñas regiones que dependían de la metrópolis medieval.

Históricamente, los principados surgen en la Edad Actual cada vez que un país implementa un gobierno comunista como parte del sistema feudal, donde los príncipes locales adquirían un poder significativo dentro del dominio real. Cada uno termina en un principado con su príncipe de turno. Esto condujo en la época Medieval, igual que ahora en el oscurantismo moderno, la ”época comunista”, a la fragmentación política y a la creación de mini-estados.

Describo entonces el surgimiento y vida del principado Caracas.

El primer mini-estado es configurado por el castillo de Miraflores y sus paredes altas del Fuerte Tiuna con su pueblo feudal que viven sus plebeyos en el lodo, barrios, a pie y transporte público, decadentemente hacen el día a día al trabajar, al dormir, y al pagar en la inflación los impuestos al mini-estado.

Otros mini-estados existen a su alrededor estrechamente entrelazados por ser príncipes dentro del castillo de Miraflores. Cada uno de estos mini-estados funcionan como mini-castillos donde sus tentáculos llegan hasta donde llegan sus ahora propiedades, bien sea territorio, bien sea ministerio, bien sea milicia, bien sea comunicación. Todas éstas propiedades son temporales y efímeras por la lucha interna entre los príncipes y por el grado de obediencia y temor de su pueblo feudal a los caballeros militares de la corte.

Un mini-estado lo compone el Este de Caracas cuyas fronteras la limita arrechamente las montañas del Ávila y la autopista ‘Norte-Sur’. Ir en carruaje del Este al Oeste es terminar en calabazas, ratones y cenicienta. Ir del Oeste al Este es terminar en un Walt Disney deteriorado con cámara fotográfica al cuello y postal&helado en las manos. La entrada y salida de las caravanas masivas de ida del Oeste al Este en las primeras horas de la mañana es exactamente igual al número de las caravanas que salen a descansar de sus territorios. En uno, el Este, no hay teatros, lo que hay es Centros Comerciales en sobrevivencia para todos los gustos a menos de metros de distancia. En el otro, el Oeste, sí hay mercados populares llenos de gentes, teatros románticos para obras dignas de Cervantes y Shakespeare vacíos y abandonados, y espacios gubernamentales sucios y sin correspondencia.

Caracas no es una burbuja y si lo fuera, es sólo el Este y si se entrara, su economía está en caída, su gente compite con sus propios proyectos para mantenerse en vida. Las iglesias se usan para pedir dinero o para pedir perdón. Muchos son sinceros, otros saben que mentirse ellos mismos de primero es salud, sabiendo que tampoco lo es. Da dolor ver el abandono y si no, el deterioro, específicamente el deterioro mental en creer que la pintura de brocha gorda es progreso. La cúpula además es corta, es fina y se reduce a diario cada vez más.

Todo estos principados y mini-estados tienen una arquitectura de cartas de naipes y una contextura de burbuja de jabón y lo más probable es que puf!, explote y desaparezca por el alfiler de Mr. Trump.

@GerardPaezMonzón

Total visitantes:
55154

Total vistas de página:
88829

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *