El Mar. La Mar

EL MAR. LA MAR

El mar. La mar.

El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,

 a la ciudad?

 ¿Por qué me desenterraste

 del mar?

En sueños, la marejada

me tira del corazón.

Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste acá?

EL TONTO DE RAFAEL

Autorretrato burlesco

  Por las calles, ¿quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
  Tonto llovido del cielo,
del limbo, sin un ochavo.
Mal pollito colipavo,
sin plumas, digo, sin pelo.
¡Pío-pic!, pica, y al vuelo
todos le pican a él.
   ¿Quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
  Tan campante, sin carrera,
no imperial, sí tomatero,
grillo tomatero,
pero sin tomate en la grillera.
Canario de la fresquera,
no de alcoba o mirabel.
  ¿Quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Tontaina tonto del higo,
rodando por las esquinas
bolas, bolindres, pamplinas
y pimientos que no digo.
Más nunca falta un amigo
que le mendigue un clavel.
  ¿Quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
    Patos con gafas, en fila,
lo raptarán tontamente
en la berlina inconsciente
de San Jinojito el lila.
¿Qué runrún, qué retahíla
sube el cretino eco fiel?
   ¡Oh, oh, pero si es aquél
el tonto de Rafael!

Tomado de Antología Poética. Rafael Alberti. Ediciones Del Sur.

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