De Venezuela para Europa

En 2017 con sacrificio y ahorro planeamos vacaciones internacionales, de manera de encontrarnos con familia que ya antes migro. Además de compartir la experiencia multicultural que siempre implica viajar y que en la casa siempre hemos valorado, desde el cultivo de los idiomas, la gastronomía y las diferentes perspectivas de vida. En medio del desmantelamiento de una de las protestas anti régimen en nuestra ciudad, que implicó persecución, represión, torturas, en resumen, mucha violencia, salimos anticipadamente por frontera terrestre del país, a pie, incómodos junto con muchas más personas que no salían de vacaciones, sino que ya emprendían su partida definitiva, o iban a procurarse de los insumos que tanto escaseaban o cuyo costo hacía imposible de costearse.

Solo salir del país se asemejó a una situación de guerra, 7 horas en total de espera para hacer los trámites de migración en ambos países, con tiroteo incluido escuchado ya a punto de entrar a Colombia. De allí en adelante, el viaje nos trató con bondad, disfrutamos nuestros anhelados encuentros, aprendimos mucho, pero también en el silencio más introspectivo y ahora pienso que sobretodo cada vez que contábamos lo visto en las protestas y lo vivido al salir del país, se nos venía la más dura reflexión al vivir las reacciones de nuestros escuchas que pasaban por el llanto, por tormenta de ideas para salvarnos de que infierno que para nosotros era lo cotidiano ya. Es increíble cómo solo con tomar distancia de la situación extrema, puedes conocer lo que eres capaz de tolerar, y cómo siendo animales de hábitos se transforma la peor de las calidades de vida en normalidad.

La tormenta de ideas caló, y por muy romántico y meritorio que suene ser estoico frente a lo más injusto en una vida sometida a lo que decide una elite con la que no comulgas. Pasamos a una perspectiva práctica y entendimos que no teníamos un futuro por planear ni para nosotros profesionalmente ni para los siguientes pasos que nuestro hijo debe afrontar en su formación. Tomamos la decisión de irnos del país.

BITACORA EXTEMPORANEA 1

Invertimos un año en salir, hay personas que lo han hecho más rápido, pero podíamos prepararnos y así lo hicimos. Aquí es justo definir lo que hasta ahora en mi experiencia migratoria considero de mayor valor, y es que esa noción previa de prepararse con DISCIPLINA para salir a enfrentar un nuevo idioma y una nueva forma de vivir e incluso de convivir juntos es clave.  La paciencia de la que tienes que armar la puedes anticipar, pero no medir, la disciplina con que te desprendes de lo que vas a dejar atrás se debe mantener para construir templanza frente a todo lo que te va a faltar desde afectivo hasta material, porque la vida no cabe en una maleta.

Ya tenemos 1 año y nueve meses como migrantes, no puedo decir que estamos donde queremos llegar, pero si contamos con pequeñas victorias que nos ponen en un buen camino, siempre con disciplina, porque nos permite enfocarnos, levantarnos los días difíciles y sobretodo alcanzar metas.  Cuando sales de un lugar donde no hay leyes, ni cohesión social, donde los recursos son escasos, dentro de la actitud que adoptes se debe considerar que estos anti-valores deben desecharse, porque tristemente he visto personas que, o bien están aquí bajo asilo, o con los derechos que les da un pasaporte y pretenden darle continuidad a la vida de corrupción, y que tanto daño nos ha hecho como sociedad, o a enloquecerse en medio de lo innecesario frente a un nuevo entorno de abundancia.

No me siento totalmente adaptada, pero lo construyo diariamente dentro de mi nueva casa aprendiendo a convivir de nuevo con mi familia y compañeros de aventura, y afuera observando, absorbiendo, aprendiendo y tolerando la cultura nueva buscando hacernos un lugar que nos permita participar cada vez mejor en el entorno al que vinimos a insertarnos.

Desde el exterior vemos con respeto por quienes dejamos atrás, el transcurrir de los días y cómo el circulo vicioso de la política entrampada en la corrupción del régimen no encuentra solución. Nunca hemos apreciado tanto los privilegios que alguna vez tuvimos que pasan por la bondad del clima hasta todo el “por hacer” que los países en desarrollo ofrecen. Pero tristemente en la actualidad no vemos oportunidad de regresar a establecernos allí. Acompañamos las ideas de libertad y democracia para el país, pero entretanto construimos nuestros planes personales, es la manera más sana que actualmente entendemos de ser venezolanos, reproducir afuera los valores que nos fueron negados en nuestro propio país.

BITACORA EXTEMPORANEA.

Flia. MEDEM (Uno, Otra y Tres)

Profesionales. 40 y 15

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