Las relaciones de pareja son espacios donde las expectativas, la comunicación y las emociones se entrelazan constantemente. Por eso, cuando los conflictos se prolongan en el tiempo sin resolverse, la sensación de falta de control puede intensificarse, creando así una dinámica tóxica.
Pero conviene diferenciar estas dinámicas de las situaciones de maltrato. El maltrato implica violencia psicológica, física o coerción, y requiere un abordaje específico. En cambio, el foco aquí está en relaciones donde el problema principal es la repetición de patrones dañinos que parecen imposibles de modificar.
Cuando hay al menos un caso de indefensión aprendida en la pareja, en muchos casos, suele pasar esto: