capitulo 5

Capítulo V

Actividad Deportiva En Ese Planeta.

Habían pasado unos cuantos días que ya de hambre no volvería a sufrir por lo que había acumulado en ese inolvidable desayuno y esto tal vez le permitió notar que jugaban fútbol en la cancha de la residencia, ésta se encontraba entre el cementerio y las residencias universitarias. Le daba risa observar en las noches la diferencia entre los dos bandos que guardaban la misma posición pero sin el mismo ánimo. Al tocar el primer balón, le alabaron y le contrataron para representar a la universidad sin mucho que hablar. Joao, un brasilero que jugaba “catcher” (agarrador) en el partido de pelota suave días antes, le servía de traductor. Jaime, un peruano corregía la traducción. Ese mismo día le entregaron un “locker” (cerrardor) y un candado. Al siguiente día le entregaron un carnet donde se mencionaba sus estudios regulares en Artes. Al tercer día era ya parte del equipo donde a los minutos sintió que jugaba soccer, no-fútbol. La mayoría le entregaba melones y él les devolvía balones; donde todos los balones siempre les faltaba aire.

Jugando su primer partido oficial en representación de la universidad, logra llevarse fácilmente uno, dos, tres jugadores para seguir con el balón en sus pies y al llegar al arco contrario marcar un gol, su primer gol, con un toque muy suave al balón pasando al lado del arquero equivocado. Vinieron sus compañeros a felicitarlo por el inicio goleador del equipo. Retoma el balón el otro equipo y así el juego al fútbol del partido. Al cabo de unos minutos, se le acerca su amigo Perú con el árbitro. Doguix sin entender, ve que el árbitro para el dinamismo del partido para pedirle a Doguix la anulación de su gol. Todos, tanto los contrarios como sus compañeros de equipo se lanzaron a reír y a preguntar muchas cosas al señor del pito de rayas negras y blancas que Doguix no entendía ni una aún de las palabras que se mencionaban. El árbitro vino decentemente a pedirle el favor de aceptar la anulación del gol ya que había revisado mentalmente la jugada de gol y en su cine personal veía una posición adelantada que invalidaba entonces el gol. Doguix, sin reír y con mucho respeto aprobó el pedido del árbitro a pesar que no veía la posición inválida que mencionaba. Volvió el juego a retomarse después del árbitro explicar a todos y aceptar Doguix con un chequeo de manos como señal de un cero-a-cero otra vez. Doguix siguió jugando pero no paraba de decirse que nadie iba a dudar que hubiera llegado a viajar a otro planeta, no a otro lugar. Se sentía feliz por la prueba y no dejaba de acercársele al árbitro y rozarlo como para sentir su piel de extraterrestre. El árbitro en un momento le dijo riendo algo a Doguix de lo que solamente logró memorizar el sonido de “laikakat” para averiguar después. Desde ese mismo instante del gol anulado, Doguix supo con seguridad, así como una nota de papel acompaña a un chinche, que toda esa experiencia real lo transportaría a otros senderos mágicos.

Al primer sendero mágico que lo envió fue en su mente ese día en la cama, luego de haber pedido la bendición y rezado. Estuvo reviviendo con toda su familia los días de infancia en Maracaibo en la que vivían en casa de su abuela Yaya y que tenían como patio de casa todo un solar. Ese solar era como un mundo mágico, sus hermanos sabían todos que era pasar a otra frecuencia de mundo. Doguix como adulto, buscó siempre ese lugar en los documentales sobre los animales salvajes de África, apostaba que viajaban a ese continente a través de la puerta de entrada al patio como una ventana de tiempo y espacio.

Había toda una fauna de animales, frutas, plantas y tierras exóticas para sus edades y para toda su composición celular: iguanas, machorros, lagartijas, cardenalitos, alemancitos, chispitas, chupaflores, canarios, loros, loritos, turpiales, palomitas, en fin pajaritos de todo tipo, palomas, gallos, gallinas, pollos, pollitos, grillos, arañas, hormigas, cachicamos, bichos chiquitos, bichos grandes; mariposas que siempre visitaban y nombraban como la bobita, la reina, la tarita que era blanca, la mamey, la tara bruja; frutas que siempre comían,mamones, mangos, manzanitas, limones, uvitas, caújiles y su merey; plantas: verdes como la tapara, amarillas del calor, amarillas de árido, rojizas, moradas y un árbol que era el centro de todo el Universo cósmico: La mata de matapalos.

La mata de matapalos fue puesto ahí desde los tres primeros segundos de la creación del Universo ya que su tronco era el primer cuarzo que se formó. La forma del árbol fue la primera tarea que terminó por completo el Dios que disparó todo este proyecto, se supo por las marcas en sus ramas. Tuvo que haber sido tanta la emoción que dejó escrito por todos lados “yo lo hice”. Le puso todas las hojas que pensó y ramas entrelazadas como sabiendo que era para nosotros para jugar. Le agregó unas lianas por todos lados como si no quisiese terminar el trabajo ó tal vez como ñapa. La mata de matapalos era todo un parque recreacional que nunca fue superado por ninguna construcción artificial que Doguix vio durante todo su recorrido por el planeta. En su mente vivía las carreras y las subidas sobre la mata de matapalos, los escondites, las colgadas y lanzadas con las lianas y las ramas. Paró de pensar al pensar en la caída de Rafael, un familiar de palos que casi se mata en la mata de matapalos. Pasó a meditar en el patio central donde jugában fútbol con arcos de madera, béisbol de goma con bate de mano y todas las bases, béisbol de chapitas de frescos con bate de coleto y solo dos bases para ir y venir, metras pequeñas y bolones para jugar al triángulo con hoyitos; trompos a calar la punta sobre el otro trompo acostado, bailarlo en la uñita, en la palma, en el suelo y en el aire; volar petacas y la especiales fugas hechas con cinco baras de bambú cañaveral y agregándole su carácter compuesto por una nariz de petaca y una tababa con papel para producir el ruido majestuoso de mucho respeto; volar las picúas baratas de papel de cuaderno e hilo de máquina su alargue e hilo blanco su cola; cazar taritas y bobitas con un soplador de periódico, cazar mameys y reinas con sopladores forrados ó hechos con el envase de papel del café Imperial amarillo y rojo; cazar con ondas y trampas a pajaritos, palomitas y machorros; runche para cortar dedos e hilos; chingolita para saltar cuadros; y de cualquier juego que se conocía en el calor de Venezuela como las barajitas de béisbol, la colección de papel de cajas de cigarros, hasta las gaitas con furros de lata de leche en polvo con su hueco por el centro para pasarle el nervio de rama de la hoja inmensa de la acacia, que llamában raboderatón.

Los torneos fueron grandiosos, los triunfos fueron bien machetes y las derrotas se lloraban todas, la alegría era total donde hasta Dios sentía que tuvo que haber pasado algo porque su invento no era para tanta felicidad. Ese patio fue sangre, sudor, lágrima y carcajada de la familia y vecinos de la cuadra. Había una hora que todos los muchachos y muchachas aparecían en el patio como si todos estuviésen saliendo arrastrados de un hueco que venía desde el centro de la Tierra ó saltando muros de la torre de Babel. Era toda una resucitación. Ese patio era el stadium más importante del mundo, no había ninguno que lo llegaría a superar, ni eso de los grandes torneos; “le quedan chiquito” decía Doguix. Les impresionaba el espacio de ese patio, era infinito, tan grande que todos creían que en sus bordes, uno se caía al espacio oscuro del más allá.

Brincó de la cama como si hubiese recibido un choque eléctrico por todo el cuerpo, fue solamente al retomar la calma de nuevo para dormir que se dijo: “!Coño!, es por ese patio que nos gusta tanto el fútbol, es por ese patio que somos tan unidos, es por ese patio, que ¡nojoda!, somos tan naturales. ¡Que molleja!, Dios lo tenía todo estudiado”, pensó lo mismo treinta años después con la gran casa de su Mamá en su ciudad del despegue al espacio y continuó hablándose: “Lo más importante de la naturaleza es que es en verdad una pancarta de señalización para decirnos a todos los habitantes de este universo por lo menos, como hacer las cosas. El arquitecto debe parecerse más a un cocinero que a un ingeniero, o mejor dicho debe correr lo más lejos de la ingeniería y para hacer eso debe conocer mucho de ingredientes, de platos y del gusto del comer”

Dio su ultimo paseo de la noche en la mente al saludar “Jowi-Charro-Edhen-Rial-Pegeor-Doguix-Gilar-Tadav-Leal-Romi-Rayan- Anchri- Mamá-Papá-y-Alati” sin parar pero respirando. Pidió la bendición con unas veintisiete lágrimas. Laramee, La Verdadera Vaquera.

Uno de esos tantos caminos era su participación en el fútb..soccer que lo llevaba a algunos sitios tan raros como donde estaba. “Espera un momento para que vayas con Doguix en una de las busetas que lo llevará a Laramee por un fin de semana y sientas en tus propias venas y arterias lo que es jugar soccer en la universidad.
Doguix: “!Epa que arrecho!, ¿quiubo?”
“Mira como el equipo no tiene una organización muy oficial que merece un equipo “varsity” de los Estados Unidos, busetas, tres de ellas en vez de un tremendo autobús. Anda con Doguix en la misma buseta.”
Doguix: “Algo apretada ¿ah?” “Pero por lo menos las autopistas son anchas y en espacio abierto. Mira a tu derecha esos alces que siempre Doguix los verá cada vez que le toque jugar afuera.”
Doguix: “Ah son alces el nombre, no llegaba a recordarme. Aquí lo llaman mus. Los conocí primero en las comiquitas.”
“El paisaje es horizontal completamente y el horizonte no existe. Esto hace que el mirar no llega a tocar una meta, sino simplemente viaja sin cansarse a gran velocidad, revisando todo el paisaje ameno y amplio. Es inmediato poder detectar cualquier movimiento en esa pintura, generalmente son automóviles que se desplazan como si estuviesen en alta mar sin ningún roce o semáforo, ó simplemente son esos animales que Doguix conocía antes solamente en comiquitas”.
Doguix: “Epa oí eso!, no te burles que es verdad”.
“Tranquilo Doguix que estoy escribiendo tu libro. Cada vez que Doguix siente la brisa y los colores agradables de los nuevos paisajes y animales desea poder transmitir en vivo esas señales hacia su casa, para compartir el momento, pero para estos años no existía la tele transmisión en vivo personal”.
Doguix: “¿Cómo sabéis eso vos? y ¿Por qué dices ´para estos años´? Sí no se lo he dicho a nadie. Que arrecho!” “No me hagas caso, después otro día te explicaré, simplemente trata de entender que vengo del futuro. Ahora que se pararon a desayunar observen lo que Doguix va hacer:
Doguix: “ ¿ah?” Doguix: “Jey, Jamaica why eating no?”.
Jamaica: “I ain´t money Doguix”.

“(No creas que Doguix está hablando inglés para que te impresiones. No, él no tiene esa naturaleza. Lo que pasa es que Jamaica no habla Español y él si habla inglés). Traduzco lo que contestó el muchacho: “No tengo dinero”.
Doguix: “No traduzcas tu, déjame a mi. ¿En verdad dijo eso?”.
“!Sip!”
Doguix: “Oyeme”,
Doguix: “me pay yu, eat eat, me pay yu”.
Jamaica: “Thanks Dogui.
Please Ma´m, may I have a sandwich..”
Doguix: “¿Qué tal?”.
Jamaica: “A big cup of coffee..”
Doguix: “Le dije: Que le pagaba que pida su desayuno. Que no se preocupe que es un gran placer”.
Doguix: “De mi parte, te enseño que el inglés es más corto que el Español por eso es tal vez noten que tardo menos en inglés”.
Doguix: “¿Qué tal?
Jamaica: “Ma´m could you add a scramble egg with some toasts, please”.
Doguix: “Un momento pero…ya vengo el Jamaica esta pidiendo mucha comida”.
Doguix: “Time, time”
Jamaica: “Ahm?. Thanks
Doguix! Th´s good man!.
Please Ma´m make that scramble egg, ham ´n cheese.”
Doguix: “Coño para de pedir, vaina”
Jamaica: “Say that again Doguix?. Please, don´t forget a big cup of coffee Ma´m, and some toasts”.
Doguix: “Coño pero ¿estáis loco vos?, ¿Vais a comer mucho más que yo?”,
“Pobre Doguix….,”
Doguix: “Ey juan momen, juan momen”.
Doguix: “Joao ¿cómo dices parar?”
Perú: “Pero que bruto eres Doguix, ja, ja, ja chucha madre!”
Joao: “Stop, stop. Filho da puta, você ainda não sabe falar isto?”
Doguix: “..obregado”,
Doguix: “Ey Jamaica,
stop,stop, Me no pay much”.
Jamaica: “Ahm?”

“Ahora te voy a pedir que se salgas del libro por favor. Gracias.”
Tú que sales y Doguix que jura que no le volvería a ofrecer desayuno a más nadie.

Capítulo De Vaquera En La Nevera.

El equipo llegó a Laramee y enfriaba justamente como lo que sentía cuando abría el congelador pero le costaba creer eso, no el frío que hacía, sino el verse dentro del congelador con la puerta cerrada. No habían viajado tan lejos, solo unas 14 horas. Nunca vio que las busetas habrían tomado vuelo, tampoco había dormido en todo el trayecto, el sueño que traía arrastrando se lo levantó el Jamaica con el recibo de su desayuno.

A la mañana siguiente, uniformados se montaron en un bus que les ofreció la universidad huésped, para llevarlos al terreno de lucha con un balón. Un muchacho del equipo le ofreció una pastilla para jugar, le entendió que era para no sentir el frío y correr bastante. Doguix en su cabeza se dijo sin que notasen su impresión: “Estos pingos son más raros a cada hora”,
Negándose a la oferta con algún temor de muchacho por la incomprensión y falta de costumbre de ese nuevo ambiente.

Al entrar en la cancha empezó a nevar y a sus piernas las oía hablar, especialmente las rodillas. Ahora era Doguix el raro. Pensó que se iba a quedar pegado en cualquier momento. Se le acercó a Perú y le dijo:
“En en en ca caso que me me quede es es estatua, te pidooo que me me metas al bus papara calentarme. MiMira que nono pueeedo conconcentrarme en el jueeeego pensansando que me dededejen aquííí para sieeempre yyy me usen en en una plaplaza”.
De ahí, se le acercó al muchacho raro a preguntarle sobre la pastilla que le había ofrecido. Pero no le oía y no le entendía. Sus ojos tenían una espiral de color y algo bombeados. Decidió correr hacia Joao y al voltearse tenía los mismos ojos. Regresó a buscar a Perú para decirle lo de Joao y se asustó al ver que tenía la marca en sus ojos también. En vez de jugar pasaba al lado de cada uno y todos eran unos bichos raros que corrían sin parar. El otro equipo parecía su equipo.

El entrenador vino a preguntarle por qué había entrado al bus en pleno juego. Doguix le contestó: “I am cool, mucho frío”. Decidió ayudar al equipo y entró a la cancha sin avisar; a los cinco minutos decidió ayudarse y entró al bus de nuevo sin anunciar. Al regresar a la residencia ya con el cuerpo algo caliente, caía en cuenta que era la primera vez que comía nieve, que la veía caer y que la sentía de persona-a-persona pero esto no duró mucho porque inmediatamente viajó de nuevo su mente a la primera línea frontal que era el frío que volvía a sentir. Ese partido fue contra la naturaleza, como cualquier aventurero en un momento de lucha. Nunca supo si el equipo había ganado o no, y tampoco llegó a sentir la necesidad de preguntarse, como si su mente hubiese derretido unas células para soldar cualquier escape de interés por el resultado. Terminó simplemente por quitarse una duda cuando le preguntó al grupo en su lenguaje ya de regreso en la buseta:
“Epa! ¿No hay nadie que desenchufe esto?”.

Lo Raro, Lo Desconocible. El equipo “varsity” de la universidad jugaba como “home” donde los espectadores, en su gran mayoría, eran curiosos de la residencia que se acercaban para descubrir ese deporte de cerca al tropezarse con el por ir caminando ó viviendo al lado del terreno. Lo Descubrían como Doguix con el rugby-gringo de ese planeta. Se agregaban las novias y las amistades de los jugadores de casa donde Doguix no se quedaba atrás, luego de un tiempo en que fue fichado para ser parte del equipo como gran estrella, Kati su linda chica iba como su única “fan”, primero con su aura de novia sobre su cabeza, y para el final del calendario cambiado a un aura de amiga.

El equipo de la universidad seguía también jugando en lugares agradables como “visitors”. Fueron a visitar un sitio de juegos donde el juego de soccer no era juego sino ejercicio, era un supuesto pueblo llamado “Vegas”. Doguix lo clasificó al finalizar la temporada como el lugar más raro de todos los que conoció pero nunca como la primera semana en su pueblo inicial extraterrestial. Los jugadores se divirtieron jugando en los casinos de noche y de día se divertían perdiendo en soccer.

Doguix durante el calentamiento para el partido, en una de esas vueltas al campo, cayó de espalda como si alguien lo hubiese empujado hacia atrás. Doguix sintió un dolor caliente en el cuello y se preguntó:
“!Carajo! ¿Pero van a seguir sorprendiéndome con cosas extrañas?”.
No lograba entender qué le había sucedido, fue el único del grupo que fue tocado. Se le acercó a Roy quien corría a su lado y le preguntó: “¿Tú ver algo?”, en español. Roy le devolvió una mirada amable pero anexando una muestra de que no entendía lo que le quería decir. Roy aceleró el paso cuando vio que Doguix le tocaba el hombro para llamarle la atención y se tiraba al suelo de espalda, repitiendo lo mismo:
“¿Tú ver algo?”, repitió sin darse cuenta que preguntaba en español.
Decidió entonces Doguix, de subir ese empujón invisible al pedestal de la grama mágica, corriendo fuerte pero lejos de donde lo tocaron.

Esto No Es Nieve.

“This classroom is invited for a day in the mountains. We´ll go skiing tomorrow morning at 7 o’clock”, dijo el Director del Instituto de Inglés.
Doguix levantó la voz para decir:
“Guat?”
Bueno, al otro día estaban todos bien enchaquetados como ya era costumbre en ruta hacia las montañas para esquiar. Al llegar al sitio seleccionado fueron equipados para desplazarse sobre los campos copados de nieve. Les explicaron que a esta actividad del nuevo planeta se le conocía como “cross country”, y que la otra forma era la de “mountain skiing”. Doguix sin mucho entender se montó su par de esquís lijados con cera por alguna razón, y ya listos todos se movieron hacia la primera loma del campo que iban a recorrer. Fue una caída de piezas de dominó lo que sucedió. Nadie quedó de pie sobre sus esquís, ni el monitor contratado porque Doguix se lo llevó por delante agarrándolo más en sentido de “veníte vos también al piso conmigo” que “ayudáme”. La caída no fue una gran sorpresa, la sorpresa vino cuando veían lo que tardaban en levantarse. Ya con mas precaución todos de pie vieron que unos estaban estancados, otros volvían al suelo blanco, y los pocos que avanzaron fueron unos milímetros y entre ellos con las dos piernas apartadas como midiendo una cuadra de peatones. La risa era la única conversación que se oía, mientras que el monitor sentía que no estaba preparado para tal grupo, no hablaba, no sabía qué corregir. Pasó una media hora para avanzar todos unos diez metros hacia la próxima loma y al bajarla, sucedió la avalancha humana de nuevo, excepto el monitor esta vez. Dos se desmontaron los esquís y le gritaron al grupo que se quedaban para caminar el paisaje, era una parejita recién enamorada. Doguix los miró con unos ojos de haber reconocido una tentación, pero aguantó todo el trayecto como el resto del grupo. Ese deporte extraño fue de mucha exigencia física y clandestino en su golpeo continuo al cuerpo. Los ratos de agrado fueron cortos y fueron veloces, tal vez la suma de esos instantes fue lo que permitió a Doguix interpretar que algo valioso tenía esa actividad pero no era ese día que la iba a vivir. Fue una década exacta después de ese día de invierno que descubrió la fuerza de la felicidad que produce ese deporte, solo que ésta vez fue la práctica del “ski alpin” con su novia.
“El esquí le llega cerca al fútbol, muy cerca”, le comentó Doguix a sus hijos dos décadas después.
Llegaron a la residencia muertos de cansancio, muertos de hambre y muertos de no volvamos a hacer esto de nuevo mas nunca.

Como Pez En El Agua.

Géorge, un amigo brasileño de Joao, planificó una mañana de sábado en la piscina de la universidad. Fueron todos juntos desde la residencia hacia el gimnasio moderno, no eran más de cuatro cuadras para llegar y ellos eran unas siete personas.

Doguix al cruzar la tercera calle, le vino a la mente las muchas salidas de fines de semanas que hacía con sus amigos de colegio a los ríos en plena naturaleza. Sintió ese gusto de grandes amigos y se comunicó con ellos esa noche por teléfono para saludarlos y contarles que los envidiaba muchísimo por todo, especialmente por ese vivir sin pensar a diario, por ese vivir de contacto familiar, y por ese vivir con ese fútbol.

Encontrándose ya duchándose todos, como exigían las reglas de la piscina universitaria antes de entrar a ella, no paraban de reír y de echar bromas por cualquier mínimo detalle. El tema de chiste era fácil traerlo sobre la mesa porque en esos instantes se habían transformado en un grupo de panas a rueda libre hechos unos guionistas de comedias. Cada quién fue abandonando la ducha común para pasar a la piscina.
Atrás aún en las duchas, se quedaron hablando Joao, George y Doguix de un tema que habían apenas empazado a entablar. Era sobre el comunismo, una discusión seria para los tres estudiantes universitarios en norteamerica. Pararon las duchas y pasaron al espacio de piscina, cada quien con su toalla alrededor de la cintura. Era una piscina majestuosa para los ojos de Doguix, y muy bella para cualquiera de la universidad. Ellos parados al frente del cabezal de la piscina, como a unos tres metros mantenían su conversación política, se quitan las toallas de sus cinturas como para palpar en si mismo que ahora eran nadadores y no bañistas. Estaban ante una piscina en forma de “ele”, donde lo vertical era para las competencias de velocidad y lo horizontal era para tarzanes de alta altura por su profundidad. Todo era muy azul y transparente, con un detalle de organización y limpieza que todo parecía una máquina nueva agradable, perfecta. Seguían los tres conversando ya con discusiones adversas en las ideas socio-políticas y haciendo gestos y movimientos de desacuerdos que no necesitaban de ningún interprete profesional para saber lo que pasaba. Los acuáticos de ese día los observaban y empezaban a reírse cada vez más. La piscina era techada completamente, en verdad era un piso del gimnasio. El edificio atlético estaba recién construido como si hubiese sido proyectado con el único objetivo de impactar a Doguix para siempre.
Joao cambió el argumento: “Epa ¿De qué se ríe esta gente?”,
Doguix le replicó para no dejar caer la pelea:
“Entiendan que es el comunismo la solución para nuestros pueblos. Es más espiritual y humano. Déjalos que se rían, no te incumbe a ti. Vos tratá de decidirte por un sistema”.
“Pero no más biológico, Doguix. El capitalismo es tal vez más sincero en esto de humano.”,
Adjuntó George. Era todo un arte en arquitectura diseñado para el placer deportivo. Doguix no dejó de jugar básquetbol, futbolito, “racquetball”, y levantar de vez en cuando algunas pesas de unos 3 kilos a lo máximo en ese gimnasio majestuoso. Ya la discusión entre los tres estaba con la necesidad de un referí, ninguno tenía un punto de coincidencia y empezaban a darse unos nombres que no eran sus nombres propios pero no perdían sus hilos de amigos en ningún momento. Se volteó Doguix un segundo para atender unas sensaciones que observó en su nuca, y que sentía ya desde hacía un momento junto con algunas risas. Al darse cuenta de la distracción de fondo, vio que George estaba hablando con ellos desnudo como Dios lo mandó al mundo pero unos veintiún años después y con su traje de baño pendiendo de su hombro, pero “los ellos” tenían sus trajes de baños puestos correctamente. Doguix actuó rápidamente como todo un espía entrenado, cayó en cuenta que todo eso era más divertido siendo parte del grupo que miraba que del grupo político al que pertenecía. Riéndose por dentro a carcajadas dio cuatro pasos de pa´tras, bajó su tono de participación a cero, y en seis centésimas de segundo se encontraba ya dentro de la piscina señalando a George como los otros, le faltaba nada más que la risa explosiva. Ya dentro de la piscina se sintió como uno de los malos pero con un gusto tan sabroso de naturaleza que mantuvo señalando a George para que nadie se perdiese el espectáculo. Observó que se les acercó el salvavidas mayor de ese momento para llamarle la atención a George. Este al mirarse lo que estaba publicando, se sintió como pez en el agua en un mundo de prejuicios y reglas de juego de sanidad, rojo y apenado por ese instante. Salio disparado a la zona de duchas y regresó con su traje de baño como si esos pasos que daba eran de otro día. El salvavidas le comunicó algo que lo hizo regresarse, sus amigos todos se acercaron aún riéndose a carcajadas y alcanzándolo le preguntaron lo que pasaba. El veredicto fue muy claro: Expulsado por un mes del santuario y diez dólares de multa.
George se defendió con una sola frase:
“Se me olvidó,
simplemente.”.
Joao entonó más fuerte lo que sus panas le dijeron al salvavidas:
“Come´n!”,
Todos se reían de la penalización. Sintieron que se encontraban en un planeta de puritanos al extremis. Le hicieron señas al salvavidas como a un árbitro de fútbol, rechazándole lo chiflido. Doguix le ayudó pero en español:
“!Pingo! Por capitalista te pasa eso”
“!Por Exhibicionista!”,
Le agregó Joao.
“!Fuera!”,
Le gritaron todos riéndose para terminar de darle aliento a algo a lo que George, ni nadie de la banda, le vieron la gravedad del caso, sino más bien salió George riéndose y diciendo:
“Esto lo tengo que contar en Europa”.
Terminaron su día de piscina todos, castigándose con George para no perder al ejemplo a seguir, del conjunto de ese día. Solamente le dijeron: “Pagas tu las cervezas para todos”.

Ganas de Regreso.

En esos días la película que veía se hacia menos película. Ya no tenía tantos colores y sonidos. La perfección de muchos lugares empezaron de nuevo a molestar a Doguix, pero esta vez sentía que perdía el sabor de lo que hacía. Sus preguntas habían avanzado en profundidad. Se cuestionaba, “¿Para qué servirá jugar fútbol si tiene gusto a soccer?”,
Pensó en el empujón invisible en “Vegas”, en los segundos que tardó crecer la grama mágica, en el esquiar sobre nieve, en ese juego de Laramee que nunca llegó a saber su resultado, en la cadena perpetua como pena a la inocencia de la naturaleza humana del acto de piscina de George. Se dijo que ese planeta, sí tiene las reglas de juego tan impuestas como las de la piscina, podría ahogar a sus miembros empujándolos a mecanizarse, en vez de evolucionar el humanismo. Ya no pensaba en la política, donde en sus discusiones se confesaban entre ellos que aún les faltaba más observación y experiencia. En este punto de leyes rígidas, donde una persona sencilla no podía hacer uso del sentido común y entender que el desnudo de George fue un acto de olvido, un acto humano en buena fe natural. La penalización fue una respuesta que sobrevuela la línea de enseñanza llevándola a un terreno de estupidez. El sentido común dotado en el hombre está para distinguirse de la máquina clásica en el diferenciar un acto de voluntariedad y un acto de inocencia, entre un acto de mala fe y un acto de buena fe, en fin de humano a máquina. El omitir la ventana de acción del sentido común, es ahogar en una piscina sin agua a su gente por falta de oxígeno de vida normal. Es imposible mantener una concentración continua a cada ley impuesta, sin tocar un centímetro de arena de irresponsabilidad. “¿Para qué servirá viajar y conocer lugares si son perfectos?”.

Había pasado poco tiempo cuando le contó al espejo que ahora quería regresar a casa no solo por extrañar a su Mamá y el resto de la familia, ahora le agregaba el valor de que lo hacía por él. Terminó su conversación terapéutica y buscó los instrumentos de comunicación para enviar unos reportes como avance de su reciente viaje al espacio a su familia. Ese día no encontró a su Mamá, pero logró radiar lo observado a uno de sus hermanos quien no paraba de reírse por la creatividad de lo que relataba.
Antes de emprender la búsqueda de las respuestas a esas preguntas se dijo: “Mañana, hago tres goles!”.

Pero esto aunque le bajó un poquito el placer por el fútbol, no era lo importante. Lo agradable fue que descubrió una nueva perspectiva del mismo que era ofrecerle un tejido del cual poder atarse para hacer amistades. Tenía toda su vida jugando fútbol y nunca había visto éste reflejo a pesar de tener grandes amigos en casa. Logró captar que es importante tener un medio para hacer nuevas amistades, un punto común de reunión, de intercambio. Aprendió que no había persona tímida, sino persona sin actividad eje donde desenvolverse como lo mejor de uno. El sabía que en una piscina sería un tímido de primera, no sabía nadar.

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