Todos tenemos el potencial de seguir aprendiendo nuevos patrones de relación y, aunque ahora pueda parecerte complicado, el primer paso será aceptar y reconocer el problema o la dificultad. En primer lugar, necesitas incrementar tu percatación para darte cuenta si, lo que estás haciendo o has hecho en tus relaciones, te perjudica y te daña.
Por ejemplo, una buena manera de hacerlo es reflexionar sobre si tuviste que dejar amistades o relaciones familiares de lado, si te sentiste tratada o tratado con respeto, si sientes, a pesar de los errores, que te aceptan tal y como eres, si se fomenta el cuidado mutuo y la afectividad que te hace sentir seguro, o si se fomenta lo mejor de ti o, por el contrario, saca tu peor parte.
Si al hacerlo, detectas que la relación no ha sido saludable, te invito a entrenar tu asertividad para poder decir «no» a lo que te daña, reforzar tu autoestima y ser un lugar seguro para ti mismo.
Aprender a quererte y valorarte es uno de los pilares fundamentales y, si necesitas apoyo para hacerlo, no dudes en consultar con un profesional de la salud mental que pueda acompañarte en el proceso. Pero no te culpes, a veces es complicado darse cuenta cuando uno se siente absorbido por la relación. Solo has de querer acompañarte a mejorar, a salir de ella, creyendo en tu potencial de crecimiento y confiando en el proceso.