UN INMIGRANTE CIRCUNSTANCIAL

UN INMIGRANTE CIRCUNSTANCIAL

José Gastón Gutiérrez Villalobos. Medellín, noviembre 5, 2020.

En varias oportunidades he estado en Medellín, no propiamente en esa ciudad sino en el municipio Sabaneta parte de su área metropolitana. En esta ocasión arribamos un 17 de diciembre del año pasado en unión de mi esposa y un hijo, a pasar las fiestas navideñas; también para hacerme un chequeo de la vista pues me diagnosticaron catarata en ambos ojos. Las fiestas transcurrieron muy alegres como es costumbre por aquí, donde la navidad tiene muchos cultores. Medellín y los municipios aledaños, las festejan con mucho colorido, música y parranda. El pueblo paisa como se denominan ellos mismos, disfruta de los eventos pascuales con entusiasmo, al igual que otras festividades como la Feria de las Flores, la Feria del Plátano, la feria de la moda, la feria de la tecnología y otras muchas más. Aquí murió Carlos Gardel en el aeropuerto Olaya Herrera de la ciudad. Ellos dicen que todavía se debate donde nació, pero no queda duda alguna que aquí murió en 1935, por ello la ciudad le rinde un homenaje a ese ídolo de los años treinta del siglo pasado.

Medellín es una ciudad bastante desarrollada, con un urbanismo excepcional, muchos parques y zonas verdes, infinidad de restaurantes y lugares para visitar, muy activa industrial y comercialmente. Pero no todo el tiempo fue así, vivió momentos muy difíciles a finales de los años ochenta y principios de los noventa, que la convirtió en una de la ciudad más peligrosa del mundo, con muchos atentados y fallecidos. Lograron superar ese período con creces. En Medellín hay muchas clínicas de todo tipo y las oftalmológicas son famosas. También es la capital colombiana del trasplante de órganos. En estos días un señor festejó treinta y cinco años de su trasplante de corazón y lucia estupendo. En definitiva, es una ciudad que las tiene casi todas consigo, con dos aeropuertos, uno local y otro internacional en la ciudad de Río Negro, a donde se llega por un túnel de más de ocho kilómetros de longitud. Tiene un Metro superficial con muchas estaciones, tranvías y un metro liviano en construcción. El transporte en autobús es muy eficiente y están incorporando buses eléctricos. Tiene un sistema de funiculares que sirve a los barrios y hasta una escalera mecánica con el mismo fin. Todo ello la llevó a ganarse el premio comola ciudad más innovadora del mundo.

Cuando llegamos a esta ciudad donde viven dos de mis hijos y una nieta nunca nos imaginamos que quedaríamos atrapados por culpa de la pandemia. Todo sucedió porque tenía una cita el 19 de marzo de 2020 con un Médico Oftalmólogo para planificar la cirugía de los ojos, procedimiento ambulatorio y muy rápido. Estando en esa espera decretaron la cuarentena, cerraron las fronteras, se suspendieron los viajes aéreos y por tierra, quedando nosotros aislados e imposibilitados de regresar a Venezuela. La cuarentena ha cambiado a aislamiento selectivo y personal, lo que significa la activación de la economía en casi su totalidad, menos aquellas áreas que implican aglomeraciones. La ciudad luce normal pero el virus anda suelto con más de diez mil casos diarios en toda Colombia, que exige responsabilidad personal, es decir, no te obligan sino te sugieren guardar distancia, el uso de tapabocas y el lavado de manos. En todos lados los comercios toman la temperatura y proporcionan gel antiséptico. Los Centros Comerciales, que son muchos y muy grandes, están funcionando con medidas de bioseguridad sanitaria. En el caso de mi familia, aun cuando estamos asegurados, nos mantenemos atentos y con muchas precauciones.

Estamos bastante bien, en un apartamento alquilado con la ayuda importantísima y determinante de mi hija y su marido, que trabajan en el área de la informática y seguridad de internet. Ellos se prepararon en la Universidad de Los Andes de Mérida, Venezuela, realizando postgrados y cursos avanzados y aquí laboran en empresas reconocidas. Mi hijo mayor se dedicaba al turismo en Colombia, principalmente al área ecológica, pues es Biólogo, habla inglés y alemán, pero esa actividad de encuentra muy deprimida en la actualidad, ahora se empleó en otro trabajo, esperando se supere la emergencia sanitaria para continuar con la actividad del turismo que le apasiona. En mi caso particular me entretengo escribiendo muchos artículos políticos, historias, cuentos y anécdotas. Espero recopilarlas en un libro que publicaré cuando regrese a Venezuela. Además, estoy escribiendo una novela que estoy por terminar, que publicaré por Amazon el próximo año, a menos que alguna otra editorial la quiera publicar en papel. Soy muy dado a la publicación en formato digital, considero que el planeta no puede seguir tumbando árboles para hacer papel, además ya me acostumbré a leer en la Tablet porque le pongo luz, aumento el tamaño de las letras, del contraste, y escucho música con las aplicaciones existentes mientras leo.

Esperamos regresar cuando las circunstancias sean adecuadas y el paso por la frontera se normalice, sin que ello constituya un riesgo como lo es actualmente, no solo por la cantidad de delincuentes que pululan por esos lados, sino también de contraer Covid 19, máxime en mi caso por ser una persona mayor.Anhelo mi oficina y mi actividad como abogado litigante, conozco que el ejercicio de mi profesión ha caído en una situación nunca vista, con un régimen que no cree en la justicia ni en la libertad, factores imprescindibles en un estado de derecho. Me duele ver a mis compatriotas lo que están pasando, teniendo en cuenta que los colombianos no las tienen toda consigo, principalmente aquellos que viven del día a día como la mayoría de mis connacionales.En el lugar donde estoy escucho gritos de venezolanos pidiendo alimentos o cualquier cosa para subsistir. Muchos que regresaron a Venezuela han vuelto a salir, pues dicen que en definitiva quedándose en el país, lo único cierto es una muerte segura por inanición o en manos de la delincuencia.

Vivir lejos de su ciudad, de sus familiares, amigos y ámbito de trabajo no es fácil, por ello solo queda luchar por la liberación de Venezuela y reconstruir un país otrora hermoso y lleno de oportunidades. También sabemos que el tejido social ha sufrido gravemente y que la destrucción del aparato productivo ha sido bestial, pero la reconstrucción debe comenzar ahora porque para después es muy tarde.


Todos los casos de los emigrantes no son iguales, unos vinieron a trabajar muy bien capacitados, otros acompañando a familiares, algunos por causas políticas, pues de permanecer en Venezuela ponían en riesgo su vida o su libertad. La mayoría huyéndole al hambre, a la miseria y a la delincuencia.
Muy pocos, como mi persona y mi esposa, por circunstancias sobrevinientes como el caso de la pandemia causada por el Covid 19 o virus chino. Asimismo, todos los desenlaces serán diferentes, unos buenos y otros malos, pero todos deben terminar en un gran reencuentro en nuestra querida Venezuela.

De esta forma presento de manera muy suscita mi experiencia en estas circunstancias muy particulares, al ser atrapado por un virus que vino de China, esperando que el mismo no se quede de manera definitiva ni aquí ni en ningún otro lugar, en todo caso que vuelva a su lugar de origen.

José Gastón Gutiérrez Villalobos
Medellín, 5 de Noviembre de 2020

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