El viento aquí puedes imaginarlo como las situaciones que te da la vida: la suerte, una crisis, las novedades personales o laborales (enamoramiento, trabajo, etc.). Da igual cómo lleguen y que puedan ser buenas perspectivas, si no hay propósito vital, no sabremos aprovecharlas.
En su carta, Séneca lo enlaza con un error muy habitual. Vamos quemando etapas en la vida sin analizarla en su conjunto. Algo así como que lo urgente no nos deja ver lo importante. “No es que tengamos poco tiempo, es que perdemos mucho”, dice el filósofo
Me explico. Deliberamos sobre partes sueltas, pero casi nadie se sienta a pensar en la vida entera como un conjunto. Una frase tan tópica y, a la vez, tan bonita, que se suele usar en los obituarios, puede ser un buen ejemplo: “Hizo de este mundo un lugar un poco mejor”.