Combate
Estoy frente a mi adversario.
Lo miro, cuento la distancia entre él y yo, doy un salto. Con mi mano abierta a
modo de sable lo
cruzo, lo corto, lo derribo, rápidamente. Veo su traje en el suelo, las manchas
de sangre, la huella de las
caídas; él no está por ninguna arte y yo me desespero.
Desolado
De tanto imaginarte, sonreírte, esperarte, me canso. Te veo y pregunto ¿eres tú?
Respiro tu llegada; ya sin creer.
No me pidas explicaciones.
No me quites la idea que tengo, tan vaga.
No me pruebes, por favor, en terreno firme (me harías a un lado).
Algunas veces de ti no queda nada, una pequeña lámina.
Si llegas, te aproximas, te parece bien, sencillamente será otra cosa, otra cosa, cosa
de delirio.
Tendrás magnitud y calor.
Eres el otro lado del botín.
¿Comprendes? él no está por ninguna parte y yo me desespero.
Lo que no pasa
Infancia dormida en los rayos del sol.
Cuánta luz para aquel niño.
Ahora él me busca.
Me desdoblo.
Es absurdo volver los ojos a tus días.
Vivir de tu suelo es cambiar un extraño por el que soy.
Tomados de:
Cadenas, Rafael. Obras Entera, Poesía y Prosa. Fondo de Cultura Económica. Primera Edición Electrónica, 2011. México DF.