Vamos a preparar esta deliciosa lasaña de salmón y espinacas usando las típicas láminas de pasta para lasaña, salmón fresco y espinacas, que combinaremos con una rica salsa bechamel para conseguir un resultado muy cremoso. Si usáis placas de lasaña precocinada, preparadlas según se indique en las instrucciones del paquete.
Para la elaboración de esta receta podemos utilizar lomos de salmón fresco, aunque también nos gusta mucho usar la parte de la ventresca o de la cola, que no solo son más asequibles, sino que, al ser más grasas, nos viene de fábula para dar más sabor y jugosidad a esta lasaña.
En esta ocasión hemos escogido hojas de espinacas fresca, pero las espinacas congeladas también quedan estupendas ya que, al mezclarlas con la bechamel caliente, se integrarán a la perfección. Podéis añadir, si queréis, más queso rallado junto a las espinacas.
La bechamel que hemos preparado no es excesivamente espesa, ya que la usamos en el interior junto a las espinacas y también como salsa que cubre la lasaña. Así queda un bocado delicioso.
Para terminar, formamos una capa crujiente usando queso rallado que con un toque de gratinado en el horno, resulta deliciosa. Nosotros hemos elegido emmental, pero un parmesano, gruyere o queso pecorino serían también una buena opción. En esta ocasión, hemos preparado la lasaña en recipientes individuales, aunque se puede preparar del mismo modo en una bandeja grande. Incluso podemos multiplicar las cantidades por 2 o por 3 para hacer una lasaña para 4 o 6 personas, según la ocasión.