La nutricionista explica que, al igual que cuando notamos un golpe en el brazo nuestro cuerpo se inflama para proteger nuestros huesos y nuestros músculos, «cuando tú comes un alimento que es pro inflamatorio, como por ejemplo el azúcar o las grasas hidrogenadas, nuestro cuerpo se inflama para protegernos frente a ese ataque. Si un día te tomas un helado, no pasa nada, porque esa inflamación al día siguiente se va a pasar. Pero si estás constantemente expuesto a este tipo de de alimentos nuestro cuerpo crea una inflamación crónica intestinal».