Capítulo XVII
El Misterio del Sueño.
Apareció un rayo de luz caliente por la ciudad y Doguix lo sintió sin verlo, no necesitaba de los ojos, era su sangre tropical que hacía de sentido de la vista. El se apresuró y tomó la tijera de su compañero de cuarto, agarró el primer jean que se encontró y le amputó las piernas pero antes de sangrar metió sus piernas y salió sin camisa a tomarse completamente el rayo para él. Ya no criticaba a la gente, él era ahora uno de ellos, uno de los tontos. Entendió al fin por qué los brasileños hablan portugués y el resto español. Se decía:
“Porque hay una razón atrás”.
Jugaba fútbol solo, jugaba soccer con cualquiera, dominaba el balón con Romi, jugaba “volleyball” con los primeros que llegaban de la residencia, con Kati y con Roy y su linda novia Sue, jugaba “racquetball” con Roy, jugaba pool en las noches, jugaba “freesbee” con el que estuviera afuera, jugaba “softball” con los que lo invitaban, en fin era la primavera que descubría por primera vez.
Esperó que brotasen las flores por todos lados pero se dijo:
“No voy a esperar porque huele a pasillo”, Haciendo referencia a su héroe vecino.
Iba a la Universidad con el aire de senior, caminaba, rondaba, comía como si conociese toda su organización. Lo único que no hacía era entrar en salones de clases, solamente lo hizo en los tiempos de Kati. Una tarde sentado en la grama del patio principal de la Universidad se dijo:
“Doguix prepárate para quedarte a estudiar aquí y vivir un gran momento”, viendo con amor una salita de bicicletas y juguetes.
Una Despedida Fríamente Planificada.
En la mañana siguiente le llegó una comunicación de la Oficina Central del Programa de Becas que le informaba que tenía que trasladarse al siguiente día hacia el Este del país, exactamente a otro pueblo cerca donde vivía su hermano Jowi. No hubo tiempo para nada, solamente logró despedirse de la gente que encontró ese día y que le entendieron lo que contaba. La única persona de quien fue a despedirse fue de Kati. Ella si le entendió. Sabían que no se volverían a ver pero que si se volverían a recordar para el resto de los años. Fue una relación muy sólida con fragancia de hermandad como dos planetarios que conviven en un lugar lejano de sus componentes biológicos. Llamó a Samantha pero ésta siempre pensaba que le jugaba una broma y ésta vez era la vez que se parecía a la broma perfecta. No supo más de ella, el teléfono lo perdió. Le tocó la puerta a Romi pero recordó que había salido de viaje esos dos días, buscó a uno de los muchachos que se acercaban a dominar balón con ellos y le dijo con una lágrima que no pudo dejar escapar que le transmitiese un beso, un fuerte abrazo y de entregarle una carta. El sobre contenía esta nota simplemente:
“Romi disculpa por irme así, didn´t know yesterday. Sigue dominando el balón please, yo haré lo mismo. Mira, el secreto de ese dominio que te encanta es la otra pierna. Si logras conseguir que la otra pierna logre el equilibrio de tu cuerpo manteniendo el movimiento suave como si todo el cuerpo fuese la pierna que golpea el balón, lo lograrás. Ja, ja…nunca pensé en confesarte esto. Take care y mucho love y mucho miss you. Doguix”.
En un pedazo de papel roto, arrancado de prisa de uno de sus cuadernos, esperando que lograse que le tradujeran completo lo escrito.
Quiso llevarse todas las direcciones pero no tomó ninguna, nadie tenía una dirección. Fue algo extraño que sintió y que uno de sus maestros le descifraría muchos años después “por primera vez”: Partir es como morir un poquito. Esto nunca lo sintió cuando dejó su casa, pero ahora que dejaba ese lugar y la gente que conoció, si. No entendía por qué pero si necesitó decirse:
“Mañana hago tres goles!”. Lo que si logró fue revivir las palabras de Charro con respecto a la oportunidad de estudiar.
The Count-Down.
Amaneció el nuevo día y cuando se levantó no entendía por qué alguien tocaba la puerta de su cuarto tan temprano y con esa voluntad. Al abrir le vino la nueva vida a la mente, se bañó, se vistió y se fue con el Director del Instituto. Le agradeció desde el primer momento al Director por su servicio pero cuando se montó en la avioneta le notó una cara de éxito que entendió que el Director estaba cumpliendo una misión, especialmente cuando vio a través de la ventanilla que se acercaba un buen numero de individuos al Director como felicitándolo, reconoció a la profesora de pantaletas verdes, al de la idea del círculo de intelectuales y otros de esa sociedad. Esa misión era la de asegurar que Doguix se fuese lejos de por vida a otro mundo. Doguix le hizo sin embargo la señal de despedida y de gracias al Director.
En el vuelo pensó en su familia, en Kati, en sus grandes amigos, en Samantha, en Romi, en todo lo que dejaba atrás y en su hermano quien lo esperaba al final del viaje. Hizo algunos cálculos de probabilidades sin ningún método establecido sobre cuando los volvería a ver. Los resultados eran siempre el decirse, “!Mañana hago tres goles!”.
Sintió en su cuerpo que estaba creciendo en ese momento unos cuantos centímetros. Luego de su segundo año de estudios universitarios había logrado conseguir la respuesta exacta a lo que le pasó en su cuerpo durante este viaje a través de la teoría de la relatividad. Su hermano al llegar le confirmó lo que sentía mientras iba en el aire:
“Oye Doguix como has cambiado ¡”.
Ya en cama, en casa de Jowi, en la noche, reflexionaba y decidió cerrar los ojos cuando descubrió que nació para transformarse en un gigante si continuaban esos viajes.
Hubo una escala en una ciudad del mundo civilizado, Chicago, una de esas donde el periódico llega diariamente. Simplemente la tomó como un examen y un desafío sobre el aprendizaje del idioma y de este nuevo mundo en el que vivía. Cuando salió del avión entendió lo que era el acto de parir pero desde el punto de protagonista, de bebé, pero con la ventaja que estaba consciente de que si no hablaba le daban por las nalgas. La otra cosa parecida es el gentío donde el se veía solo (solo de solito, solo de solo solo, solo de “ Y ¿ahora qué?”). Dio esos pasos necesarios para ser parte del gentío y al encontrarse del otro lado, inició la tarea de identificar a los uniformados con gorras. Le preguntó a una aeromoza, pero el pedido de ayuda fue difícil de entender para ambos. No hubo confianza en la cara de “suerte muchacho” que le vio a la linda aeromoza.
Le preguntó a un piloto, este fue mas puntual…usó los dedos. Doguix se dijo:
“¡Doguix no has aprendido un coño de inglés!” .
Preguntó al otro bando, los no-uniformados, fueron todos puntuales hasta que llegó. Ahí entendió lo que quieren decir los padres en la Iglesia con “Tierra Prometida”. Al entrar en el nuevo avión agradeció el gustito de “meta” que terminó por tragar y dijo:
“Ahora, todo depende de Jowi. Yo hice ya mi parte”.
Se sentó en el primer puesto libre con ventana que consiguió, al amortiguar su pensamiento con reposar su cabeza contra la ventanilla y mirar como se levantaba el avión de la pista, empezaba a refrescar por su sangre esa vivencia que dejaba encajada como un pasado interesante y lleno de experiencias nuevas. Sabía que volvía a salir y entrar en su máquina de tiempo, ahora cruzaba sus dedos como si fuese su única herramienta de control de dirección. Fue cerrando sus ojos para ver cómodamente la película de Utah que miraba en su ser como un estreno para el mundo.
Al finalizarla, no sabía que ya era parte de un sueño profundo donde nota que la diferencia con el plano consciente no existe, estuviese despierto o dormido. Fue una salida de su máquina molecular. Se encontró en un lugar hermoso donde la belleza era por la espiritualidad que se respiraba y la armonía que se sentía. Era un lugar donde el arquitecto de todo eso era cada individuo que se encontraba en ese lugar, como un espacio que se movía según la conciencia de cada persona con el único objetivo de progreso agradable. Notó la inmensidad del lugar, sus ojos veían en verde y blanco lo que vestía la geografía y el gran domo transparente que englobaba todo aquello como un domo natural que lo único que no lograba hacer era asfixiar, hallarse en el domo era como estar sobre las dos manos de su Mamá. Le encantó ver la multitud de personas que formaban un mar, donde la variación de individuos era idéntica en lo grande al domo pero todos se comunicaban con naturalidad sin ningún esfuerzo. Había verdad y serenidad en todos ellos, estaban ahí por una razón y Doguix saludaba con mucho aprecio a la gente con la que se iba topando, conocía a todos, en su andar hacia una pequeña loma que había al frente. Al llegar a esa especie de tarima natural, miró a su alrededor para sentir plenitud de comunicación con toda esa inmensa marea de seres vivientes, venidos de todos los rincones del universo. Era él, Doguix, el maestro que iba a charlar, pero su tiempo no tenía inicio, ni fin, era un tiempo continuo donde el reloj, el verdadero reloj, era el espacio. No había ninguna tecnología electrónica para usar al hablar, las ondas de su hablar se transformaban en partículas que viajaban a una velocidad instantánea a cada ser presente. Doguix no transmitía palabras, era un sentimiento puro, percibido como un baño de agua que se introducía sin resistencia y con placer de libertad en lo mas profundo de esas energías y capturado como una experiencia exacta, equilibrando aún mas los conocimientos y la armonía espiritual de todos los asistentes. Doguix sabía que cada individuo, era un maestro en su mundo, estaban ahí reunidos para oír a Doguix. Un hervido de alegría que tomaba Doguix venía de la naturalidad de todo lo que estaba aconteciendo. Nada estaba desentonado, era mas bien una danza perfecta como el ciempiés en su caminar, una topología de causa y efecto que explicaba la compostura de los océanos. Cada maestro era un nodo que se interrelacionaba con todos, y ningún maestro era mas fundamental que otro, parecía la sociedad del último superhombre, aquel que ha hecho desaparecer el ego interno del mal, logrando sincronizar en una sola nota musical el ser interno y externo, en una sola voz.
“Es justamente esto que estamos viviendo, lo que me ha hecho aparecer aquí entre todos nosotros”,
Comenzó Doguix algo que tampoco tenía inicio en ese domo.
“Este vivir armonioso ayuda en caminar lo nuevo alegremente. Es importante cultivar la comprensión de todo aquello que sea diferente, porque en verdad el movimiento perenne de nuestras vidas es la fuente de la variación y es orientado por nuestra expansión continua de ser libre basado en la armonía. El crecer es una razón de vida y una realidad de enseñanza. Al crecer ocupamos más espacio, este espacio no debe ser logrado por la fuerza, sino simplemente por la armonía de crecimiento de la topología como el espacio tomado por el bebé recién nacido, siendo cada uno de nosotros un elemento basado en el desarrollo de la libertad. No debemos estar amarrados por una fuerza de opresión, es mejor no ser parte de ninguna composición. El conocimiento debe tender siempre a sabiduría, y esta sabiduría es la que genera felicidad interna que nos permitirá ser productivo y creativo, pero especialmente eternos. Somos partículas y somos ondas como la composición de la luz, somos atómicos y somos holísticos, somos ciencia y somos místicos, somos ying, somos yang, somos naturaleza y somos humanidad. Somos unos seres libres del bien en continuo crecimiento”. En eso Doguix abrió sus brazos para el gran abrazo y bajar a caminar para tener una conversación con todos, lo que se parecía más al batir de olas oceánicas en alta mar, no habían tropiezos a pesar de que existían las reflexiones diferentes. Era eso, era una reflexión de seres muy avanzados que por el manejo de la instantanéanidad, plenitud, y sabiduría de la información era un andar de mares oceánicos por la altura y profundidad de la conversación sin violencia. Era una armonía topológica, parecida a las abejas pero con una diferencia interna del libre pensar y actuar, idénticas al mundo de las partículas infinitamente pequeñas del ilimitado universo que viajan libremente, Exacto al microcosmo que vivió en su infancia en el patio de la mata de matapalos. El último mundo es donde viva el último hombre donde el mundo es un mundo de inocencia habitado por una humanidad totalmente inocente llena de conocimientos. En eso tuvo la sorpresa de sentir el hombro de su cuerpo, al voltear a ver quién había logrado hacer contacto de su piel, vio que era la aeromoza que lo despertaba para ofrecerle su desayuno. Con un gesto de agradecimiento, tomó la bandeja y se preparó para comer pero no dejó de ver a su alrededor como para asegurarse que aún estaba conversando con esos seres universales. No se dijo de hacer goles, sino vamos a comernos esto porque sino vuelvo a viajar a ese mundo donde por lo visto no comen, “aprovechemos esta realidad de este mundo, tan agradable, esa de comer”. Y mirando a la ventana mientras digería un pedazo de huevo revuelto con un pancito especial que aún no aprendía su nombre en inglés se decía:
“! Creo que ya llevo dos desayunos hoy ¡”.
Reponiendo su asiento para el aterrizaje en el aeropuerto de Filadelfia, se dijo:
“Here I go, Jowi!”,
Más por los deseos de convencerse de que en verdad estaba en el mismo avión que había tomado en Chicago rumbo a casa de su hermano, que en la duda que mantuvo con su sueño de ir hacia otro mundo ya que miraba por la ventana y le crecía la duda.
Lo que sí sabía Doguix repleto en toda su sangre, era que estaba sintiendo un rompimiento de células internas debido a una especie de construcción biológica que no entendía mientras aún añoraba fuertemente a su Mamá y el resto de la familia. Eso era algo ya impreso en su sangre pero veía que no le frenaba nada de lo que deseaba hacer. Mantenía la claridad de sus enseñanzas propias que venía de vivir en ese mundo extraño y agradable donde dejaba grandes amistades del mismo peso de su ser, pero que no volvería a encontrarse con la gran mayoría. Solo un deseo de bienestar para todos era lo que enviaba al cosmos con su mirar a las estrellas como para lograr verlos de nuevo así fuese de carambola con el reflejo de los astros.
Doguix sentía que el cambio molecular que le estaba sucediendo se debía a lo lleno de nuevas experiencias que llevaba en corazón después de esa vida lejos de su casa que también le hacía crecer el cariño por su familia. Le vino a la mente la imagen exacta de la salita de las bicicletas, balones y juguetes de su casa, la siguiente imagen fue la de ver la galería de cuadros vivientes de : “Jowi-Charro-Edhen-Rial-Pegeor-Doguix-Gilar-Tadav-Leal-Romi-Rayan- Anchri- Mamá-Papá-y-Alati” sin parar, ni respirar, por último pidió la bendición a sus tíos, Papá y a su adorada Mamá antes de cerrar los ojos del sueño que arrastraba.
Durmiendo aún, Doguix estaba muy consciente del movimiento molecular por el que estaba atravesando. La información genética del nuevo Doguix estaba ya escrita claramente por lo vivido de ese año guiado por la mano de su Mamá en un pizarrón molecular, siendo este el ADN inicial. El oído subatómico de Doguix lograba oir el ruido agradable de construcción donde las doble hélices de ADN anteriores se rompían para polimerizar nuevas hélices, se cambiaban hasta nuevos elementos de base y llegaba a percibir un sonido como metálico generado por el doblaje de los filamentos de ADN y darle forma a las nuevas doble hélice de ADN para que así resista hasta que se vuelva a llenar su corazón de nuevas y fuertes experiencias. Parecía una dinámica automatizada a grandes velocidades, sucedía un movimiento de piezas libres que se atraían unas a otras sin ninguna colisión. Era una microsociedad inteligente en su totalidad. Apenas unos cuantos nanosegundos la información genética inicial estaba ya propagándose a nivel de síntesis de moléculas de proteínas para terminar con componer las células con sus propios espacios, faltando solo el encendido de las células por una energía completamente libre. La fuente directa de esta energía se localizó en el mero centro de su corazón, fue un flujo poderoso sin parar que duró unas cuantas horas. Doguix seguía durmiendo. Al darle vida a todas las nuevas células, Doguix abrió sus dos ojos velozmente como un automáta, giró la cara hacia un lado, luego hacia el otro. Se tomó de las manos entrecruzando sus dedos y los hizo sonar como si fuese un individuo nuevo, un nuevo Doguix. Hizo algunas pruebas de su nuevo ser, multiplicó 2×2, le dio 4; se preguntó hacia donde iba, se contestó a Villanova University; se volvió a preguntar, se contestó a “reunirme con Jowi”; se preguntó por Romi, Samantha y Kati, produjo tres lágrimas y una sonrisa; se preguntó por todos sus amigos, dijo: “Mañana domino mil veces el balón”, riéndose de la diferencia de sus nuevas células, se preguntó por su familia, contestó: “Es el origen de mis células, Bendición a mis Padres, Mamá es mi principal arquitecta, el resto son tremendos jugadores de fútbol”, con una cara algo extraña. Se preguntó por una frase de familia, se contestó “gooolll!!”, se dijo que tenía dos chances mas. Se volvió a decir pero ahora en duda: : “¿Jowi-Charro-Edhen-Rial-Pegeor-Doguix-Gilar-Tadav-Leal-Romi-Rayan- Anchri- Mamá-Papá-y-Alati?’”, muy lento. Volvió a repetir la línea tres veces hasta que aprobó sin respirar y dudar.
Se levantó de su asiento porque vio que sus hombros habían crecido en su reconstrucción molecular, al pararse había crecido unos dos centímetros al ver las botas de su pantalón, fue a mirarse la cara en el espejo en el baño del avión y notó que tenía bigote. Nada de esto le asustó, era parte de su evaluación de su nuevo ser. Se preguntó como se dice en inglés “estoy viajando sobre los Estados Unidos”, se dijo a voz de oído: “I´m flying over the United States”, le gustó como sonó el encendido de su carro a pesar de lo muy literal de la traducción. Paró de probar sus nuevas células al ver que aterrizaba en Filadelfia. Pensaba en su casa, tenía muchas ansias de ver y hablar con Jowi, definía aún más su plan de estudios universitarios. Doguix sentía una fuerte sed por leer libros, por estudiar, por aprender más de la vida, de conocer gente, hacer amistades, como también mantenía el deseo de regresar a casa. Vio la salita de bicicletas y juguetes pero a su lado veía también sin ninguna angustia que tenía que estudiar su carrera profesional y jugar soccer en la nueva universidad.
Aprobó el examen molecular, era un nuevo Doguix.