Se había designado como ministro de juventud a un dinámico explorador, odontólogo y científico: Charles Brewer Carías. Brewer no era un político ni un hombre de habladurías. En su extraordinario desempeño como ministro ideó y ejecutó un plan de actividades juveniles, llegando a movilizar un aproximado de doscientos cincuenta mil jóvenes de todos los lugares y condiciones sociales.
Entre estas acciones destacaban caminatas, trotadas y marchas, creación y entrenamiento de grupos de rescate y deportivos, visitas y paseos y sobre todo los “campamentos de frontera”. Así llevó a centenares de jóvenes, liceístas y universitarios, a conocer y amar los confines de la Patria: Castillete en Zulia, en el último extremo de la frontera con Colombia, San Carlos de Rio Negro, en el estado Amazonas, en el confin sureño en los límites con Brasil y Colombia, Luepa en las inmediaciones del territorio Esequibo, entre otros.
El ministro acompañando a los muchachos en uno de los tantos campamentos (foto Ch. Brewer Carías).
Desde Carabobo salieron varias expediciones con muchachos que llevaron hasta la Gran Sabana, transportados desde la base aérea de Maracay y desde allí hasta el estado Bolívar en flamantes Hércules C 130.