Efectivamente así es, cuando hablamos de este padecimiento debemos distinguir sus particularidades.
- Trastorno de pánico sin agorafobia
En estos casos el paciente experimenta ataques de pánico de manera periódica o frecuente, los cuales llegan a interferir con su vida personal, pero sin que esto le suponga la imposibilidad de salir de su casa o afrontar su vida cotidiana.
Aunque el paciente frecuentemente anticipa la aparición de futuros ataques de pánico, ante lo que desarrolla un gran temor, no llega a desarrollar el trastorno de la agorafobia.
- Trastorno de pánico con agorafobia
En determinadas ocasiones, las personas que padecen de trastornos de pánico generan con posterioridad un trastorno adicional, la agorafobia. Debido a que quienes sufren de ataques de pánico suelen sentir gran temor y anticipación ante la posibilidad de nuevos ataques, algunos de ellos terminan por evitar cualquier situación que pueda desencadenarlos.
Por ello, estas personas terminan por ser incapaces de salir de su casa; interpretan que este es el único entorno seguro en el cual es menos probable que sufran nuevos ataques.
Sea cual sea la variante que sufra la persona, el trastorno de pánico requiere ayuda profesional, para sanar la emocionalidad de la persona y que esta pueda integrarse personal, social y familiarmente a la vida, de una manera integral y funcional.