Migración venezolana y Delito

Estudio: Migración venezolana no ha incidido en la delincuencia en países de acogida

Los autores realizaron el estudio en Colombia, Perú y Chile

Por CARLOS D’ HOY – 14/09/2020.

Un análisis realizado por el Migration Policy Institute sobre los datos de los tres países que albergan la mayor cantidad de venezolanos: Colombia, Perú y Chile arrojó que la percepción sobre el supuesto incremento de la criminalidad como consecuencia de la migración venezolana está basado en percepciones erróneas.

Si bien algunos políticos y expertos han afirmado que los recién llegados están provocando un incremento en la delincuencia, han sido pocos los estudios realizados en la región que se han dedicado a examinar si tal incremento ha sucedido y qué tipo de relación existe entre la inmigración y el crimen.

El estudio busca respuestas a estas preguntas analizando datos sobre migración y delincuencia de los tres países con el mayor número de migrantes venezolanos: Colombia, Perú y Chile. Para hacerlo, se basa en una combinación de datos nacionales y subnacionales, algunos disponibles públicamente y otros obtenidos por sus autores, Dany Bahar, Meagan Dooley, and Andrew Selee a través de solicitudes directas a agencias gubernamentales.

Los investigadores de Brookings y MPI encontraron que los migrantes venezolanos cometen delitos en niveles sustancialmente más bajos en proporción con las poblaciones de Perú y Chile. 

En cambio, en Colombia los venezolanos cometen delitos violentos a una tasa menor a su proporción en la población, sin embargo, su participación ligeramente mayor en delitos no violentos podría consecuencia del alto desempleo de migrantes y la existencia de redes de tráfico ilícito a lo largo de las zonas fronterizas del país, donde la mayoría de estos delitos fueron reportados, indican los investigadores.

Los investigadores analizaron la tasa de cargos y encarcelamiento de migrantes venezolanos en relación a la población general durante el año 2019.
En Chile, solo el 0.7 % de las personas acusadas de algún crimen en 2019 eran venezolanas, mientras que los venezolanos representan el 2.4% de la población en ese país. De manera similar, en Perú en el 2019 (basado en datos de encarcelamiento como indicador de tasas de criminalidad) el 1.3% de los presos son extranjeros (incluyendo venezolanos y otras nacionalidades), mientras que los venezolanos representan el 2.9% de la población total del país.

En Colombia, con datos del 2019, el 2.3% de los arrestos por delitos violentos en 2019 involucraron venezolanos, mientras que los inmigrantes de Venezuela representan el 3.2% de la población total del país. De todos los arrestos, el 5.4% fueron de venezolanos, tal vez como reflejo del hecho de que las regiones donde los venezolanos resultaron responsables de una mayor proporción de delitos, así como aquellas donde enfrentaban tasas más altas de desempleo, se encuentran principalmente a lo largo de la frontera.

“Este hallazgo es consistente con la información que sugiere que otorgar a los migrantes y refugiados acceso formal al mercado laboral puede reducir la incidencia del crimen entre la población migrante,” afirman los autores. 

El informe temático ayuda a llenar un vacío en la investigación sobre la relación entre migración y crimen en América Latina. Se han realizado pocos estudios en la región que examinen una posible vinculación, en parte debido a la actualidad de los flujos y al hecho de que la inmigración a esta escala es un fenómeno relativamente nuevo para la mayoría de los países de América Latina.

Aun cuando las encuestas de opinión muestran que los colombianos y peruanos señalan regularmente el crimen como una de las razones por las que se sienten más incómodos con la migración desde Venezuela, y a principios de 2020 el Ministerio del Interior peruano anunció la creación de una unidad especial de seguridad dedicada a los delitos cometidos por migrantes, los autores consideran estas percepciones «fuera de lugar».

“Los resultados de este estudio sirven como evidencia robusta de que la presencia de inmigrantes venezolanos no está generando un aumento sistemático de crimen en la región, ciertamente no en los tres países que han recibido la mayor cantidad de inmigrantes y refugiados venezolanos,” escriben los autores. “La migración masiva repentina ciertamente presenta desafíos para las sociedades receptoras, pero—al menos en este caso—una ola de delincuencia no es uno de ellos.”

El PDF del informe puede ser consultado y descargado en https://www.migrationpolicy.org/ publicación tomada de
www.eluniversal.com

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