DECIDIMOS SALIR. ¡QUE DURO FUE!

DECIDIMOS SALIR. ¡QUE DURO FUE!

 

Soy Laurany Danello, nací en Mérida, ahí vivían mis abuelos maternos, pero, a los pocos meses de nacida regresamos a Ciudad Bolívar, tierra de donde era mi padre.


Mis años de infancia y adolescencia transcurrieron en la ciudad del Orinoco, del
Puente Angostura, del Salto Ángel y de tantas riquezas.


A la edad de 17 años decidí estudiar Arquitectura en la ciudad de Mérida, en esos años de estudio conocí al que hoy es mi esposo Atilio Valero Varela. Ya vamos camino a los 38 años juntos. Procreamos 2 hijas Andrea y Daniela, merideñas, excelentes hijas, estudiantes de primera y ya profesionales ambas.


El destino las llevó a trabajar a la ciudad de Caracas, luego cada una decidió salir de Venezuela.

Andrea, la mayor, conoció en Chicago donde había ido un tiempo corto a estudiar inglés a un chico colombiano y llegó el amor. Luego de una separación porque cada uno tenía que regresar a su país, decidieron casarse y Andrea emigró a Cali. Su carrera profesional (Diseñadora industrial) ha sido muy exitosa.
Daniela a los pocos meses de graduada (Administración de Empresas) fue evaluada por una empresa filial de P&G siendo contratada en la ciudad de  Caracas, dos o tres años después, le dieron la oportunidad de trabajar en Costa Rica donde hoy desempeña un buen cargo dentro de la empresa.

La salida de nuestras hijas de Venezuela nos llevó a conocer ambas ciudades ( Cali – Colombia, y San José – Costa Rica), y para el año 2018 comenzamos a plantearnos la posibilidad de salir de Venezuela.


Les confieso que para mí era algo así como un imposible. Dejar yo, ¡mis luchas en las calles de mi Mérida!, mis amigos, mi pueblo La Parroquia, mi familia aunque la tengo casi toda en Ciudad Bolívar era algo así como impensable.

Mis hijas, cada día más preocupadas por la situación de Venezuela lograron convencerme y llegó el día de decirle a mi esposo VÁMONOS. Decidimos la ciudad de Cali por varios motivos, y en septiembre del año pasado salimos.
Creo fue uno de esos días donde tu capacidad de raciocinio se pierde, cruzaba el puente internacional Simón Bolívar camino a Cúcuta, arrastrando una maleta cada uno y no quería creerlo, todavía me parecía algo así como Loco, pero ahí ya estábamos, al día siguiente nos esperaba un Avianca para trasladarnos a Cali.


En diciembre regresamos a Mérida para pasar navidades y Año Nuevo con mis suegros y recoger algunas cosas que queríamos traernos a Cali. Lamentablemente mi suegra murió el 14 de enero y esa situación nos obligó a quedarnos en Mérida hasta finales de febrero. De nuevo cruzar el Puente fue terrible, una sensación que de verdad no puedo describir.


Acá estamos, bajo los estragos de esta terrible Pandemia que no nos ha permitido desarrollar algunos planes. Yo sin embargo decidí con mi hija montar una pequeña empresa de postres y comidas. Ha sido difícil pero no imposible. UN DÍA A LA VEZ.


Para los que me conocen deben imaginarse lo duro que ha sido salir de Venezuela y de MI MERIDA, les confieso no me salen las palabras.


Pero concluyó esta pequeña historia prometiéndole a mi País que regresaré, y las fuerzas, si Dios me lo permite serán para ayudarlo a su reconstrucción.
Un gran abrazo Mi VENEZUELA

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