Serenidad: «mail» de Séneca a una alumna
«La verdad no puede ser nunca una simulación. Si analizáramos el idioma de la verdad, descubriríamos que es incapaz de pronunciar ese ademán de inseguridad que tú has bautizado como simulación. Toda mentira es una deuda con la verdad que, postergada en el tiempo, no evita que la verdad siga viva».