Héroes y villanos de la pandemia
El tiempo de confinamiento, que podría haberlo sido de reflexión, se vio empujado a una carrera hacia la hiperactividad como forma de rutina. Pero para cambiar las cosas hay que pararse a pensar
El tiempo de confinamiento, que podría haberlo sido de reflexión, se vio empujado a una carrera hacia la hiperactividad como forma de rutina. Pero para cambiar las cosas hay que pararse a pensar
Filósofos como Voltaire o Simone Weil prefirieron sufrir el repudio social a traicionar el rigor de sus posiciones
Nuestra capacidad emocional tiene límites, por lo que la empatía, por sí sola, no es suficiente para eliminar las convenciones y normas injustas: necesitamos algo mucho más robusto como la solidaridad.
La mascarilla es el objeto que mejor simboliza la pandemia, que podría volverse parte de nuestro atuendo habitual en los próximos años. Pero también provoca rechazo. Científicos sociales proponen indagar en las causas y cambiar el discurso: no presentarla solo como una buena herramienta de control de infecciones, sino enfatizar otros valores como la solidaridad, el cuidado personal y del grupo.
Poco en esta crisis es sencillo, ni siquiera las preguntas. Y para muchas que surgen de esta crisis se hace imposible encontrar una respuesta correcta.
Para Pico della Mirandola, amor y conocimiento se acompañan, pues no puede amarse lo que se desconoce y no puede buscarse lo que de algún modo no se ama.
Pocos escritores en la historia han sido capaces de tener una experiencia más profunda, compleja, trágica y espiritual que Fiodor Dostoievski, el gran escritor ruso.
El filósofo francés Henri Bergson rechazó el dictamen de los relojes y propuso en su lugar el concepto de “duración” para medir la existencia