Autoridades de la Absurdidad

Les habla el Prof. Gerard Páez Monzón afiliado académicamente a la Universidad de Los Andes. Hoy 29 de junio del 2021 traigo este pensamiento:

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Autoridades de la Absurdidad

Gerard Paez Monzon


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“Lo absurdo es una discrepancia entre la expectativa del hombre y su experiencia del mundo, en cualquier área de la actividad humana que él mismo exprese. Resulta, pues, de la contradicción de un sistema por el hecho”.

Las Autoridades de la Absurdidad son rinocerontes para destruir con las fuerzas bruta de sus cargos lo que se atraviese en sus caminos o funciones al ejercer lo absurdo. Estas Autoridades de la Absurdidad han hecho más daño que cualquier realidad que nos pongamos a identificar en el país, en las Universidades, claro después del chavismo y la vergonzosa casa militar hecha régimen comandada por cuba, toda una fábrica de rinocerontes.

Podríamos pasar el año analizando al año 2020 de pandemia, continuar con este 2021 para ver el impacto nefasto de contener en nuestros ambientes Autoridades de la Absurdidad.

Su Concepto.

Son esos seres que ocupan un cargo de autoridad y que viven lo absurdo, por sentir disfrute de la adulación por el prójimo al cargo, y por sentir un temor perenne por no ser individuos de principios y de dignidad atómica para confrontar la verdad. No importa el nivel del cargo, desde cualquier cargo político en la sociedad, pasando por los de la Universidad, Rector, Consejeros, Directores, Jefes de Departamento, y por qué no, incluyendo hasta al cargo de Profesor Universitario. Son oportunistas que van de columna en columna escondiéndose de la verdad. Se ven al espejo constantemente, lo necesitan, se ven siempre importantes y fuertes como un rinoceronte. Es lo único que les llega a sus mentes por los efectos de su integración a lo absurdo. No les llegan los efectos de la lucidez, de verse ocupados construyendo lo que debe ser para eliminar lo absurdo del ambiente.

Sus Consecuencias.

Toda persona que se deje llevar por lo absurdo toma la forma de rinoceronte. Tenemos ambientes absurdos cuando se tienen Autoridades de la Absurdidad al frente. Tener ambientes absurdos es tener entornos estériles, insípidos, dañinos y muy pesados para el accionar porque todo pasa por estar bien con sus jefes rinocerontes. En lugar de vivir ambientes productivos, motivados, y muy dinámicos impulsados por lo que llamaremos aquí, Autoridades de la Lucidez, porque todo pasa por mejorar, solucionar, y construir lo necesario para desintegrar lo absurdo de lo que se vive.

Las Autoridades de la Absurdidad durante una crisis no generan un movimiento en la organización que logre transformar sus energías internas en nuevas actividades para mantener su propósito en crecimiento. No logran despertar un estado motivacional en el recurso humano de la institución de querer estar ahí, debido a que es solamente un “firmar de documentos”, un caminar de pasillos, en fin, una constante repetición a pesar de la presencia de lo absurdo en la organización. No hay momentum hay absurdidad, se vive en la rutina, en la parálisis de ideas, podríamos decir, es un “cierre técnico” subliminal de la organización y un cierre total del alma en cada rinoceronte.

Su sangre.

La Autoridad de la Absurdidad olvida cómo llegó a su cargo. Conocemos cómo se llega a los cargos políticos en la sociedad, pero tal vez no en nuestras Universidades Autónomas de Venezuela. Por ejemplo, a los cargos de las cuatro Autoridades Universitarias y Decano se llega a través de una maquinaria política en un 99%, el resto es por ofrecer su nombre a ser candidato. Al cargo de Director de Escuela se llega por una cierta amistad con el Decano donde la cualidad de la persona para esas responsabilidades sea un gran peso, como podría ser que no, sino una simple amistad. Al cargo de Jefe de Departamento se llega normalmente por dar un paso al frente ante un grupo de Profesores que no desea tomar dicha responsabilidad. Se le agradece al profesor que asume el puesto, su sacrificio o su “turno al bate». El cargo de Profesor se logra por méritos propios sin mirar sus excepciones. En verdad que una Autoridad de la Absurdidad olvida su logro que luego confunde y cree en su mente que el respeto que percibe del entorno es sólo por su cara, y no fundamentalmente por el cargo que ocupa, dañando así propósitos y crecimientos en la institución, mas no para su crecimiento personal. No es un ser agradecido, es un ser desagradecido.

Sus acciones.

Las Autoridades de la Absurdidad no son fácilmente detectadas por el entorno en general en tiempos de buen clima porque sus movimientos son producto de las costumbres o actos que se repiten siempre de forma invariable. Los ritos existentes en la organización son sus acciones y he ahí la trampa para el entorno y para las mentes de la absurdidad, he ahí el camuflaje que visten las Autoridades de la Absurdidad. Pasarán años que al irse mirarán los ritos como sus obras, como su legado, donde lo único que hicieron fue dormir, despertar, y vestirse de los ritos de la institución ya existentes antes que ellos sin importarles la absurdidad. Es casi un firmar de documentos sin producir una hoja nueva de lucidez.

Sus prismas.

Las Autoridades de la Absurdidad son descubiertos a la luz pública cuando los ritos desaparecen. Los ritos desaparecen cuando son quebrantados por el caos, la crisis, la destrucción de los ambientes, por el chavismo en tierra, por militares procubanos, por una pandemia. Son descubiertos ya muy fácilmente porque a pesar del contexto siguen vistiéndose igual, pero esta vez, los ritos no los esconden, no los camuflajean porque no existen, está todo oscuro, es como vestirse de blanco en un fondo negro.

¿Cómo se detectan fácilmente las Autoridades de la Absurdidad en tiempos de luz? Se detectan porque viven lo que es, hasta lo absurdo. No accionan en lo que debe ser, en el crecimiento y solución. Pero cuando la Autoridad de la Absurdidad decide hacer algo lo hace por rabia o en otros casos por dinero o como en todos los casos lo personaliza sin importar si duplica alguna actividad existente o monta una alcabala militar de carretera en la organización. Ya con este rosario especificado es fácilmente detectado que no es una Autoridad de la Lucidez porque simplemente se mantiene en lo absurdo. Debe aprender que las instituciones están por encima de uno y no viceversa. Debe aprender que los cambios de contextos son una variable fundamental de base para las tomas de decisiones, “una discrepancia entre la expectativa del hombre y su experiencia del mundo” sería suficiente para sentir en piel lo absurdo.  No aprende la Autoridad de la Absurdidad nada de esto porque es tosca por su gloria de rinoceronte y nefasta por su acción en lo absurdo para la organización, hasta para su ser. Y claramente que sí, que para algunos es fácil descubrirlos por el unicuerno que les aparece en los primeros tres minutos de contacto.

¿Cómo se detectan fácilmente las Autoridades de la Absurdidad en tiempos oscuros? Se los dije, porque se visten de blanco aún. Por ejemplo, publican o propagan escritos sin ninguna buena fe, lo hacen sin inocencia para tapar sus chapas de “Jefes de la Absurdidad” que lo único que escriben o propagan es que a pesar de contar con el peso del cargo para pivotear la ruta y buscar nuevas salidas de lo absurdo, señalan que “la culpa es de la vaca” y por consecuente no hay nada que hacer. Lo más estúpido no es eso, lo más estúpido es creer eso. No por la Autoridad de la Absurdidad, sino por el entorno. Es como creer que tenemos que salir a jugar a que no nos hagan goles porque el rito de los jugadores del DT de La Vinotinto cae en Covid-19. Estúpido es creer en verdad que con esos nuevos jugadores disponibles no se le puede salir a jugar a ganar a cualquier selección, hasta a Brasil. Es como emocionarse por empatar jugando de nuevo a la cenicienta, por jugar a no perder en lugar de jugar a ganar, por pensar en las capacidades del otro en lugar de pensar en las capacidades de nosotros, por lo absurdo no por lo lúcido. La cultura cenicienta no es arte, es brujería, no es perder en la cancha sino perder fuera de ella, no es no tener capacidad es no usar nuestras capacidades. Esa cultura de cenicienta está tan plagada en la sociedad y en más de una de la escalera de Autoridades Universitarias que su símil es copia a carbón. Se vive en la absurdidad, en lo ordinario, no se vive en la lucidez, en lo extraordinario que nace al desafiarnos a lograr lo imposible para el entorno, no para uno.  La absurdidad es cultura cenicienta, la lucidez es “cultura irreverente” como aquella Vinotinto que por primera vez nos hizo beber de la viña de la lucidez. 

Los líderes de la lucidez logran despertar nuevos ritos de valor para superar las crisis a pesar de la pobreza mental del régimen compuesto por malandros todos, y alentados por una casa militar de la misma estirpe dirigida por cuba. Cada quien que vea hacia atrás su ambiente actual, cada quien que lea sus mensajes publicados o propagados al entorno, que revise si confunde régimen con Autoridad de la Absurdidad porque es más difícil ganarle a los Brasileros en Fútbol que re-activar a nuestras Universidades, al país.

Su Estocada.

Un buen paso que podrían hacer todas estas Autoridades de la Absurdidad es hacerse a un lado, renunciar simplemente y dejar las sillas con un aviso escrito por su propia gente que diga: ‘Urgente: Se necesitan Autoridades de la Lucidez para ocuparse de estas responsabilidades’.

Pero, es un pero de vida o muerte por eso es un párrafo aparte,  porque tampoco queremos con esto que la Universidad sea entregada al régimen, pero lo que sí se puede hacer es hacer uso de la Autonomía por el Consejo  Universitario para convocar a un proceso electoral en la Universidad que permita renovar las sillas con Autoridades de la Lucidez, que lideren el accionar en lo extraordinario oxigenando y  renovando nuestros espacios tan urgentemente necesitados por el país libre, Venezuela, antes que esta absurdidad que vivimos nos transforme a todos en rinocerontes de Eugène Ionesco.

¡Buenas noches!

Gerald

Gerard Páez Monzón

Profesor Universitario de la Universidad de Los Andes (Escuela Ingeniería de Sistemas y CEMISID) desde 1979, es: Bachelor of Electrical Engineering de Villanova University, Pa. EEUU, 1979. PostDoc en University of Toronto, Canadá 1992. Doctorado (1986) y Master (1983) de la Université Pierre et Marie Curie, París, Francia. Se desempeñó como Arquitecto de Microprocesadores en diferentes compañías de circuitos integrados, Silicon Valley, EEUU.1997-2004. – También ha desarrollado estratégicas académicas y culturales en la Universidad de Los Andes y la ciudad de Mérida, entre ellas Co-Fundador del Grupo radixPuntoEDU 2008 creador de la Estrategia Educacional RAIS, del Programa ULA-Startups. –  Actividad Ciudad ‘Rompiendo Coherencias’. Y es Fundador&CEO de la start-up Ignis Gravitas Inc

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