Del pensamiento de Tales no tenemos ningún escrito directo. Por otros documentos podemos deducir que murió alrededor del 545 a.C. y que tuvo varios discípulos que transmitieron sus enseñanzas. No fue hasta siglos después que aparece referenciado por Heródoto, Aristóteles y Diógenes Laercio. Por eso es difícil saber qué dijo realmente y que se le atribuyó después.
Su pensamiento más compartido es que todo procede del agua, fuente de vida y de cambio. Pero aquí traemos una idea igualmente poderosa. Tales, y sus compañeros de Mileto, se plantean quién es uno mismo.
“La cosa más difícil en la vida es conocerse a uno mismo; la más fácil, hablar mal de los demás”, aseguran que dijo. Algunos estudiosos atribuyen la frase no a Tales, sino a proverbios populares.
Mileto, en aquella época, era un floreciente centro de económico y cultura. No hemos de pensar en un pueblo de pescadores. Estaba en la desembocadura del río Meandro, en la actual Turquía, y comerciaba mucho, sobre todo con lana. Tenía una red de colonias, casi un centenar, distribuidas por el Mediterráneo y el mar Negro.
Allí griegos, fenicios y otros pueblos orientales intercambiaban opiniones y tradiciones. Salió la que hoy se conoce como escuela milesia. Además de Tales, otros pensadores como Anaximandro y Anaxímenes se preguntaron de qué está hecho el mundo, cómo se mueven los astros y qué nos acerca al bienestar.